VALERIA EJEMPLO DE AMOR, ALTRUISMO Y EMPATÍA
Tras ser rescatada con graves heridas, la perrita encuentra una segunda oportunidad; su rescatista decide adoptarla para darle una vida de amor
Por: Lucero Velázquez
LA PRENSA
PARRAS, COAHUILA. – En la calle Orilla de Agua, una escena de abandono y dolor dio paso a una historia que hoy habla de esperanza.
Una perrita, con múltiples heridas y en condiciones críticas, fue rescatada gracias a la rápida intervención del Gobierno de Parras, a través de la Dirección de Medio Ambiente, durante la jornada de esterilización realizada el pasado fin de semana.
El director de la dependencia, Félix Escobar Garaygordobil, explicó que tras recibir el reporte, personal acudió de inmediato al lugar para verificar la situación.
La escena era clara: el animal había sido agredido y necesitaba atención urgente. Sin perder tiempo, fue trasladada a una clínica veterinaria, donde comenzó su lucha por recuperarse.

“Era una perrita con lesiones importantes, pero afortunadamente se encuentra en proceso de recuperación”, señaló el funcionario.
Las heridas no eran menores. Requirió suturas, tratamiento médico intensivo y medicamentos para estabilizarla. Sin embargo, su evolución ha sido favorable, y poco a poco comienza a dejar atrás el dolor.
Detrás del rescate está también un acto de empatía. Valeria Sandoval Jaime, quien dio aviso a las autoridades, relató que encontró a la perrita mientras transitaba por la zona.

“Estaba muy triste y en muy mal estado”, recordó. Su decisión de no ignorar la situación hizo la diferencia.
Pero la historia no termina ahí. En un gesto que da sentido a todo lo ocurrido, la misma persona que levantó el reporte ha decidido adoptarla.
La perrita, ahora con el nombre de “Petus”, no solo tendrá una segunda oportunidad, sino también un hogar.
Escobar Garaygordobil informó que continuará bajo cuidado médico, además de recibir vacunación y desparasitación, como parte de su recuperación integral.
Valeria, por su parte, agradeció la pronta respuesta de las autoridades y aprovechó para hacer un llamado a la comunidad. “Espero que tenga una vida con mucho respeto y amor como lo merece”, expresó.
Hoy, Petus ya no está sola. Su historia, marcada por el dolor, comienza a escribirse de nuevo, esta vez con cuidado, compromiso y, sobre todo, humanidad.