La noche del viernes se tiñó de tristeza profunda tras confirmarse el fallecimiento de un conductor que cumplía su jornada laboral con responsabilidad habitual.
Se trataba de Juan Pablo de Hoyos Garza de cincuenta años, operador de la línea Transportes GTA, cuya vida terminó de manera repentina tan inesperada.
El hombre realizaba su recorrido habitual luego de salir de la empresa Ironcast, donde recogería al personal correspondiente al turno nocturno asignado de segunda jornada.
Mientras avanzaba por la carretera a la altura del 105 Batallón de Infantería, comenzó a sentirse mal hasta sufrir un desvanecimiento que cambió todo.
Aquel instante marcó un antes y un después para quienes viajaban con él, pues el conductor enfrentaba una situación crítica mientras mantenía el control del vehículo.
En medio del dolor que lo consumía, logró reunir fuerzas para ejecutar una maniobra que hoy es recordada como un acto profundamente heroico.
Con gran esfuerzo, orilló la unidad de transporte antes de perder el conocimiento, evitando así que el autobús continuara su marcha sin control poniendo en riesgo vidas.
Gracias a ese último gesto de valentía, protegió a los trabajadores a bordo y a otros conductores que transitaban por la zona en ese momento.
Los pasajeros, al notar lo ocurrido, reaccionaron con angustia y solicitaron apoyo urgente mediante los números de emergencia disponibles, esperando que aún hubiera esperanza para salvarlo.
Minutos después, diversas corporaciones arribaron al sitio para brindar auxilio, encontrando una escena marcada por la incertidumbre, el silencio y la tristeza.
Paramédicos confirmaron que el operador ya no contaba con signos vitales, dejando un profundo vacío entre quienes presenciaron el suceso y conocían su dedicación diaria.
Elementos de la policía municipal acordonaron el área mientras peritos iniciaron las diligencias correspondientes para dar fe del deceso y realizar el levantamiento del cuerpo.