Brenda Berenice Segovia Vázquez se ha enfrentado a emergencias, incendios y jornadas de hasta 24 horas como bombera y paramédica, siendo madre
Fabiola Sánchez
LA PRENSA
El amor por sus hijos fue la fuerza que llevó a Brenda Berenice Segovia Vázquez a enfrentar años de trabajo entre emergencias, incendios y jornadas agotadoras; convertirse en madre cambió por completo su vida y le dio el valor necesario para salir adelante en profesiones donde el riesgo y la responsabilidad forman parte de la rutina diaria.
Antes de incorporarse al ámbito laboral, Brenda se dedicaba al hogar y al cuidado de su hijo Edson, sin embargo, decidió buscar nuevas oportunidades para ofrecerle un mejor futuro, por lo que ingresó al Departamento de Bomberos de Monclova.
Durante siete años trabajó como bombero y paramédico, en ese tiempo participó en rescates, accidentes e incendios que marcaron profundamente su vida personal y profesional, cada emergencia representaba un reto distinto y también una enseñanza sobre el valor de la vida.
Recuerda que una de las etapas más difíciles fue cuando comenzó a realizar guardias de 24 horas mientras Edson apenas cursaba el kínder, las largas jornadas laborales le impedían compartir muchos momentos importantes con su hijo.
A pesar de ello, encontró apoyo en su madre, quien se convirtió en una pieza fundamental para ayudarla con el cuidado del menor mientras ella atendía llamados de emergencia, Brenda reconoce que sin ese respaldo hubiera sido mucho más complicado continuar con su carrera profesional.
Asegura que trabajar en situaciones de riesgo le enseñó a ser más fuerte emocionalmente, después de atender accidentes o incendios, regresar a casa y ver a su hijo se convertía en la motivación necesaria para seguir adelante pese al cansancio físico y mental.
Con el paso del tiempo decidió continuar preparándose profesionalmente en el ámbito de salud y realizó un año de servicio social como enfermera en la Clínica 8 del IMSS, donde fortaleció aún más su vocación de servicio y atención a las personas.
Posteriormente trabajó durante cuatro años en el área de enfermería de una empresa refresquera y ctualmente se desempeña en el área de seguridad industrial de la empresa IMMSA, donde suma tres años de experiencia laboral.
ORGULLO QUE RETRIBUYE ESFUERZO
La llegada de Valentina representó una nueva etapa para la familia; Brenda describe a su hija como una niña alegre, cariñosa y muy cercana a la fe, además, destaca la relación de cariño y protección que mantiene con su hermano Edson.
Señala que ambos crecieron bajo valores de respeto, solidaridad y unión familiar, aunque las responsabilidades laborales muchas veces reducían el tiempo en casa, siempre buscó inculcarles principios y acompañarlos en cada etapa de sus vidas.
Uno de los momentos que más orgullo le ha dado como madre fue saber que Edson decidió integrarse a la Policía del Estado en Nuevo León y aunque admite que el miedo siempre existe cuando un hijo porta uniforme, también siente satisfacción de verlo seguir un camino enfocado en servir a la sociedad.
Brenda comprende perfectamente lo que implica desempeñar labores de riesgo, por ello asegura que su hijo conoce el compromiso y la responsabilidad que representa ayudar a los demás en situaciones difíciles.
A lo largo de los años tuvo que perderse cumpleaños, reuniones familiares y celebraciones importantes debido a las emergencias y extensas jornadas laborales, sin embargo, considera que cada sacrificio tuvo sentido al ver a sus hijos crecer como personas responsables y con metas claras.
Brenda Berenice Segovia Vázquez considera que ser madre significa mantenerse firme aun en los momentos más complicados, afirma que la maternidad le enseñó a luchar, levantarse después del cansancio y nunca rendirse cuando se trata del bienestar de sus hijos.
Su historia refleja el esfuerzo de muchas mujeres que diariamente equilibran trabajo, familia y responsabilidades personales, mujeres que detrás de un uniforme también cargan sueños, preocupaciones y un enorme amor por sus hijos.