ASEGURA JORGE ESCOBEDO, PADRE DE UNO DE LOS INCULPADOS
“Yo entregué a mi hijo para una rehabilitación y me lo regresaron vinculado a un homicidio, desnutrido y destruido emocionalmente”, aseguró Jorge Escobedo sobre el homicidio en el anexo
Fabiola Sánchez
LA PRENSA
Una infancia marcada por carencias, la ausencia materna y una batalla constante contra las adicciones forman parte de la historia de Reynaldo “N”, hoy señalado como uno de los imputados por el homicidio de Manuel Neftalí Lira Ruiz dentro del centro de rehabilitación “Fe, Esperanza y Amor”. Sin embargo, para Jorge Escobedo Medellín, su padre, detrás del proceso judicial existe una realidad que pocos conocen y una convicción que sostiene desde el primer día: su hijo es inocente.
Con evidente desgaste emocional, el hombre decidió hablar públicamente no solo sobre el caso que mantiene a Reynaldo detenido, sino también sobre los años de dificultades que marcaron la vida del joven. Recordó que tuvo que asumir solo la crianza de sus hijos y desempeñar distintos trabajos para sacarlos adelante, mientras enfrentaban problemas económicos y emocionales que terminaron impactando profundamente a Reynaldo.
“Él no tuvo una infancia normal”, expresó. Detalló que desde pequeño el joven creció en medio de situaciones familiares complicadas que lo llevaron a refugiarse en las adicciones; aun así, aseguró que nunca dejó de intentar ayudarlo. Con la esperanza de que lograra rehabilitarse, Reynaldo ingresó al centro “Fe, Esperanza y Amor”, lugar donde su padre jamás imaginó que ocurrirían las tragedias que hoy se investigan.
Durante los primeros 45 días de internamiento, las reglas del anexo impedían cualquier comunicación entre internos y familiares, por lo que Jorge desconocía las condiciones de su hijo. La realidad la descubrió tras la detención: Reynaldo le relató presuntas prácticas inhumanas. Según su testimonio, fue castigado tras una recaída permaneciendo semanas sobre la parte alta de una litera, con restricciones para bajar y bajo vigilancia constante. Incluso para acudir al baño debía solicitar autorización y la alimentación era insuficiente.
“Uno lleva a sus hijos pensando que los van a ayudar, no a que sufran más”, expresó con indignación.
VINCULACIÓN A PROCESO
Mientras la familia denuncia estos abusos, el proceso judicial avanza. Este mismo martes, un juez de control vinculó a proceso a Mario “N” y Reynaldo “N” por el delito de homicidio calificado con ventaja, tras la muerte de Manuel Neftalí Lira en el interior del centro en Monclova.
Pese a esto, Jorge Escobedo sostiene que su hijo no participó en la agresión. Aunque aclaró que el joven no le ha contado los detalles exactos de aquel día, Reynaldo le manifestó ser inocente y confía en que las grabaciones del centro ayudarán a esclarecer el caso.
Las dudas del padre también alcanzan a las autoridades y responsables del anexo. Cuestionó que el pastor Valentín Bustos, encargado del lugar, haya promovido un amparo federal para evitar ser investigado y señaló posibles omisiones del Ministerio Público. Por ello, confirmó haber acudido ante la Comisión de Derechos Humanos.
“Yo entregué a mi hijo para una rehabilitación y me lo regresaron vinculado a un homicidio, desnutrido y destruido emocionalmente”, sentenció. Pese al señalamiento público, Jorge concluyó con firmeza: “La gente puede juzgar, pero yo conozco a mi hijo y su historia; mientras tenga vida, no lo voy a abandonar”.