Este es el primer encuentro de ambos líderes en Pekín en casi una década y parece que se reúnen con la intención de mantener las relaciones en plenas tensiones geopolíticas
Por Staff/Agencias
La Prensa
CHINA.- Con todos los honores. Así ha sido recibido el presidente de Estados Unidos este miércoles en China, en una visita que se prolongará hasta este viernes. El primer encuentro en Pekín entre Donald Trump y Xi Jinping en casi una década quiere mostrar una imagen de tregua después de años de cruces de acusaciones y en plenas tensiones en el tablero geopolítico mundial.
El inquilino de la Casa Blanca ha aterrizado en la capital del país asiático alrededor de las ocho de la tarde (hora local, 14.00 horas de la tarde en España), en una visita de Estado que ha comenzado con un despliegue de personal, una banda miliar y una caravana oficial ante la mirada atenta de los focos.
Antes de iniciar su ruta desde el aeropuerto hasta el centro de la capital, el dueño del Despacho Oval ha salido de su Air Force One con el puño en alto y ha sido recibido a pie de pista por el vicepresidente chino, Han Zheng; junto al embajador de China en Estados Unidos, Xie Feng; y el viceministro chino de Exteriores Ma Zhaoxu.
Nada más dejar la escalinata de la aeronave, una niña le ha hecho entrega de un ramo de flores, en una ceremonia de bienvenida en la que han participado alrededor de 300 jóvenes, además de una guardia de honor.
Trump ha viajado acompañado de sus ‘gurús digitales’ de las ‘Big Tech’, muestra de que entre los asuntos a tratar ocupará un destacado espacio la tecnología y los avances -y máxima competencia entre ambos en inteligencia artificial-.
Junto al también magnate, han viajado su ex mano derecha en la Administración y director ejecutivo de Tesla, dueño de X y fundador de SpaceX, Elon Musk; el presidente y director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang; o el director ejecutivo de Apple, Tim Cook.
Pero el núcleo duro de Trump también lo ha acompañado, una delegación encabezada por el secretario de Estado de la potencia norteamericana, Marco Rubio, junto a la ristra de altos ejecutivos del país.
Posteriormente, el mandatario norteamericano ha circulado por calles repletas de banderas de China y Estados Unidos y los rascacielos mostraban carteles luminosos de bienvenida al neoyorkino.
Pese a la complicada situación global y la ya histórica complicada relación entre Pekín y Washington, la agenda del líder estadounidense en la potencia asiática tendrá que aunar todas las actividades y visitas en dos únicos días. En ella, figuran reuniones bilaterales con Xi -la primera este jueves-, una cena de Estado y actividades protocolarias en espacios emblemáticos del poder chino como el Gran Palacio del Pueblo y Zhongnanhai, sede de la cúpula del Partido Comunista chino.
La cita en Pekín está marcada por la tregua comercial entre ambos territorios después de la guerra arancelaria, las tierras raras, las tensiones tecnológicas, la situación con Taiwán y la contienda en Irán.
Durante años -también durante los gobiernos demócratas-, las posturas de ambos han sido contrarias, con ataques cruzados sobre sus respectivas políticas comerciales y férreas confrontaciones en cuestiones de seguridad. «Tenemos muchos temas de conversación», ha señalado el mandatario a los periodistas antes de partir de la Casa Blanca.
El encuentro también se produce con Trump en un contexto delicado, con dificultades políticas tras una guerra en el golfo Pérsico que se la atraganta. Según el Pentágono, está suponiendo, de momento, un coste de 29.000 millones de dólares sin atisbarse ningún tipo de acuerdo con Teherán y algunos de sus fieles y miembros de MAGA discrepan de sus decisiones.