El reto es mantenerse al día con los avances tecnológicos, esta transformación representa también una nueva forma de fortalecer una de sus mayores pasiones: la agricultura
La Prensa
Mantenerse al día con el avance tecnológico se ha convertido en uno de los principales retos para los docentes en la actualidad. Para el profesor Octavio Cordero Rodríguez, esta transformación representa también una nueva forma de vivir su profesión y de fortalecer una de sus mayores pasiones: la agricultura, un sector que hoy enfrenta importantes cambios y que, al mismo tiempo, abre nuevas oportunidades para acercar a los jóvenes al trabajo del campo mediante la tecnología.
Originario de Cuatro Ciénegas, el maestro realizó sus estudios en la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, donde se especializó en agricultura, área que continúa impulsando con entusiasmo en las aulas. Su objetivo es integrar las nuevas herramientas tecnológicas al aprendizaje agrícola y motivar a las nuevas generaciones a involucrarse en esta actividad.
“El gran reto del área tecnológica que estamos viviendo es que muchos chicos ya traen sus tareas de ChatGPT y ya están usando muchas tecnologías, mientras que los maestros nos estamos quedando rezagados. En la agricultura ya existen paquetes que miden temperaturas, humedad y utilizan GPS; todo avanza muy rápido. Yo siento que en unos dos años también tendré que enseñarles a los muchachos cómo usar el celular en el área agrícola”, señaló el profesor.
Con esa visión, ha mantenido el esfuerzo por recuperar el auge de la agricultura en las secundarias técnicas que todavía cuentan con esta especialidad, como la Secundaria Técnica No. 60 del ejido La Cruz y la Técnica No. 31 de Nadadores. Explicó que, tras la pandemia, las actividades agrícolas escolares también sufrieron un declive, por lo que actualmente trabajan en la recuperación y acondicionamiento de los suelos dentro de los planteles.
Su principal motivación es acercar a los jóvenes a las labores agrícolas utilizando herramientas que les resulten familiares y atractivas, especialmente en comunidades donde el campo sigue siendo una actividad fundamental para la economía y forma parte de la herencia familiar de muchas generaciones.
“Afortunadamente estamos en una zona semi rural, donde todavía existe relación con el trabajo campesino y a algunos alumnos no se les dificulta tomar un azadón y trabajar. Sin embargo, yo siento que alrededor de un 60 por ciento sí batalla, por eso tratamos de facilitarles el trabajo. Incluso hicimos una cicloazada con material reciclado para que ya no tengan que hacer los surcos completamente con azadón, sino que puedan avanzar más fácilmente”, explicó.
A través de estas iniciativas, el profesor busca adaptar las actividades agrícolas a las nuevas generaciones, utilizando materiales accesibles y herramientas que reduzcan la dificultad del trabajo en el campo. Con ello, intenta disminuir la brecha entre los jóvenes y las labores agrícolas, además de fomentar el interés por recuperar la tierra y desarrollar cultivos pese a las condiciones extremas de temperatura que caracterizan a la región.