Expresa el padre de Reynaldo, acusado de crimen en anexo
Durante la audiencia, el imputado por el homicidio de Neftalí Lira, declaró que intentó detener las agresiones. Grabaciones del centro siguen desaparecidas
Fabiola Sánchez
LA PRENSA
El eco de las declaraciones de su hijo todavía retumbaba en su cabeza cuando Jorge Escobedo salió de la sala de audiencias con los ojos llenos de lágrimas; durante horas escuchó detalles que jamás imaginó conocer sobre el interior del anexo Centro de Fe, Esperanza y Amor.
El padre angustiado por la vida que tenía su hijo Francisco Reynaldo tenía la esperanza de verlo recuperarse de las adicciones, hoy, en lugar de alivio, carga con la angustia de verlo involucrado en un proceso penal tras la muerte de una persona dentro de ese centro de rehabilitación.
La segunda audiencia del caso concluyó con la ampliación de tres meses más al proceso judicial contra Francisco Reynaldo y otro joven señalados por los hechos ocurridos en el anexo.
Para Jorge, sin embargo, lo más difícil no fue escuchar la resolución del juez, sino el relato de su hijo sobre presuntos maltratos, amenazas y omisiones que, asegura, ocurrieron dentro del lugar.
Recuerda que tomó la decisión de internarlo porque sentía que ya no podía ayudarlo solo, Francisco había recaído luego de soportar extensas jornadas laborales construyendo trailas para exportación a Estados Unidos, salía de casa desde temprano y regresaba cerca de la medianoche, hasta que el agotamiento lo llevó nuevamente al consumo de sustancias.
Jorge asegura que actuó movido por la desesperación y el amor de padre, además de intentar rehabilitarlo, quería que su hijo pudiera enfrentar en mejores condiciones una carpeta de investigación que, según afirma, fue integrada injustamente en su contra.
Durante semanas acudió al anexo creyendo que Francisco estaba mejorando, participaba en cultos religiosos, convivía con los encargados del lugar y observaba a otros jóvenes cantar y orar.
“Yo pensé que estaba en buenas manos”, dice con tristeza, recordando que incluso estrechó la mano del pastor días antes de que ocurriera la tragedia.
Pero todo cambió cuando escuchó a su hijo declarar ante el juez, según el relato presentado durante la audiencia, Francisco presenció agresiones contra la persona que perdió la vida dentro del anexo e incluso intentó intervenir para detenerlas.
Jorge asegura que escuchar eso le provocó una profunda impotencia y dolor que e incluso lo obligó a bajar la cabeza y no pudo evitar derramar lágrimas.
El padre relata que Francisco tomó un radio de comunicación para pedir ayuda y solicitar una ambulancia al percatarse del delicado estado de salud de la víctima. sin embargo, afirma que nadie respondió, poco después, elementos ministeriales llegaron al lugar y trasladaron a varios internos a la Fiscalía, entre ellos a su hijo.
Durante la audiencia, abogados solicitaron revisar videos asegurados por las autoridades para esclarecer lo ocurrido, pero un perito confirmó que el dispositivo aparentemente había sido manipulado y que las grabaciones estaban incompletas.
A pesar del miedo y del desgaste emocional, Jorge Escobedo sostiene que continuará buscando justicia, asegura sentirse engañado por quienes dirigían el centro de rehabilitación y afirma que no dejará de denunciar lo que considera irregularidades dentro del caso.
“Yo solo quería salvar a mi hijo”, repite aferrado a la esperanza de que las autoridades investigarán y darán con los responsables del homicidio.