¿Qué país estamos tejiendo?
Por: Holanda Contreras
México es un telar.
Un telar hermoso, antiguo, terco. Desde mucho antes de 1598 nos enseñó que hilo por hilo se hace la manta. Con paciencia. Con manos. Con ganas. Pero hoy me pregunto: ¿qué estamos tejiendo?
Hace unos días, la Suprema Corte de Justicia de la Nación validó un acuerdo de la SEP que establece que un niño puede pasar de año con hasta 4 materias reprobadas y sin cumplir el 80% de asistencia. Le llaman “derecho a la educación con enfoque humano”.
Y yo me pregunto, con todo respeto: ¿Humano para quién?
Humano es que un niño tenga escuela con techo, baño y luz.
Humano es que su maestra no tenga 45 alumnos y gane dignamente.
Humano es que desayune antes de intentar multiplicar.
Humano es exigirle porque creemos que puede volar.
Regalarle el año sin las herramientas no es humano. Es abandonarlo. Es decirle: “No creo que
puedas, así que mejor pásale”.
Los datos duelen, pero hay que verlos:
- Lectura: Según INEGI 2024, solo 4 de cada 10 mexicanos leyeron un libro el año pasado. El
promedio: 3.4 libros al año. En España son 10. - Comprensión: PISA 2022 nos puso en el lugar 51 de 81 países en lectura. 1 de cada 2 jóvenes
de 15 años no comprende lo que lee. - Comparación: Países con menos PIB que México como Vietnam o Estonia nos superan en
educación. Porque invirtieron en maestros y escuelas, no solo en “flexibilidad”.
Yo vengo de casa donde mi papá me enseñó que el ratón no cae solo. Hay que cazarlo. Y esa
cacería duele, cansa, pero da orgullo. Y así fue en muchas familias de esas épocas doradas
donde los papás y los maestros tenían una real autoridad. Si ibas mal te quedabas atrás y ni
modo.
¿De verdad queremos un México donde el esfuerzo estorbe?
¿Donde quejarse de la toga sea más fácil que ganarse el diploma?
No pido castigar al niño que falta porque cuida a su hermanito.
Pido un país que le dé camión, beca y comida para que no tenga que faltar.
No pido reprobar por reprobar.
Pido evaluar para saber dónde duele y ahí meter el curita.
Porque un pueblo que no lee, no piensa.
Y un pueblo que no piensa, no decide su futuro.
Esto no es contra los maestros. Es con ellos. Son los héroes que sostienen el telar con hilos
rotos.
Esto no es contra los papás. Es con los que, como el mío, enseñan que la vida no viene con
instructivo.
Esto es por los niños. Los que merecen un país que les exija porque confía en ellos.
México no necesita que le regalen el año.
México necesita que le regresen las ganas.
Necesita escuelas llenas, no boletas llenas.
Necesita leer, analizar, criticar… para dejar de repetir.
Desde Telar y Vino tejo esto hoy:
No nos conformemos con pasar.
Tejamos el “ahorita” con prisa y con prisa bien hecha.
Hilo por hilo. Libro por libro. Niño por niño.
Porque el derecho a la educación no es pasar. Es poder.
Y yo sí creo en ese poder.
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