Dos internos del anexo “Fe, Esperanza y Amor” pagan por el asesinato de Manuel Neftalí Lira, mientras Valentín Bustos sigue sin ser molestado por la Fiscalía
Alberto Rojas Carrizales
LA PRENSA
La indignación social que exigía la captura del espurio predicador Valentín Bustos comienza a disiparse, a tres semanas del homicidio de Manuel Neftalí Lira la noche del 4 de mayo en el anexo “Fe, Esperanza y Amor”, dos supuestos responsables están en prisión, y ninguna autoridad informa la situación legal del falso religioso.
El pasado 8 de mayo, Valentín Bustos Cabrera cuyo paradero es un misterio, promovió un juicio de amparo buscando protección judicial ante cualquier acción legal en su contra, pero en la etapa de suspensión definitiva, el Juzgado Cuarto de Distrito le negó dicha medida, dejando sin efecto la intención de frenar posibles órdenes de aprehensión o actos ministeriales.
De acuerdo con señalamientos iniciales, Manuel Neftalí habría sido víctima de torturas dentro del anexo, que operaba bajo la dirección del llamado pastor Valentín Bustos Cabrera, pero mientras familiares y ciudadanos esperan justicia, las autoridades mantienen hermetismo sobre el estado real de la investigación y del paradero.
El probable responsable aparentemente continúa prófugo, mientras las autoridades no han emitido información clara sobre su situación jurídica, lo único confirmado es que la propia Fiscalía ya rindió el informe correspondiente ante el Juzgado Cuarto de Distrito dentro del expediente de amparo.
El caso vuelve a exhibir la opacidad con la que suelen manejarse hechos violentos relacionados con anexos o centros de rehabilitación irregulares, muchos de ellos disfrazados de espacios religiosos o de ayuda social, pero señalados constantemente por abusos, violencia y condiciones inhumanas. El tema es de interés público porque la sociedad está ofendida, pero nadie informa la situación legal del falso pastor Valentín Bustos.