De acuerdo con documentos de seguridad obtenidos por Reuters, la firma es señalada como pieza clave en un esquema transnacional de evasión de aranceles mediante el uso de códigos falsos en aduanas
Por Staff/Latinus
La Prensa
HOUSTON.- La Fiscalía General de la República (FGR) investiga a la empresa texana Ikon Midstream por presunto contrabando de combustible y lavado de dinero en colusión con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). De acuerdo con documentos de seguridad obtenidos por Reuters, la firma es señalada como pieza clave en un esquema transnacional de evasión de aranceles mediante el uso de códigos falsos en aduanas.
Modus operandi: El «huachicol» fiscal
Las indagatorias de la FGR y el Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. (DHS) —que allanó las oficinas de la petrolera en Houston— revelan un sofisticado método de defraudación:
Falsificación técnica: La empresa declaraba cargamentos legítimos de diésel y nafta bajo el código de «aceites lubricantes», un producto exento de los altos impuestos de importación en México. Solo en un cargamento del buque Torm Agnes, la fachada del cártel evadió 7 millones de dólares.
Red de empresas fantasma: El combustible era entregado a las receptoras mexicanas Intanza y Azteca Cone, empresas sin infraestructura, personal ni permisos de la Secretaría de Energía, y que ya fueron suspendidas por el SAT.
Combustible: La segunda caja de los cárteles
El contrabando de hidrocarburos desde Estados Unidos se ha consolidado como la segunda fuente de ingresos más importante para el crimen organizado, solo detrás del narcotráfico. El endurecimiento de las investigaciones ocurre tras la designación del CJNG como organización terrorista por parte de Washington, lo que permite perseguir judicialmente a corporaciones extranjeras por «apoyo material» a sabiendas o por omisión de debida diligencia.
Ikon Midstream ha rechazado las acusaciones, calificando las inconsistencias documentales como «errores administrativos». Sin embargo, tras revelarse el caso, gigantes energéticos como la danesa Torm y la trasnacional Exxon Mobil rompieron de manera definitiva sus vínculos comerciales con la firma investigada.