Surgen más denuncias de ex internas del anexo clausurado el viernes por la Fiscalía General del Estado, quienes vivían hacinadas y bajo severos castigos como forma de control
Por Iván Villarreal
La Prensa
Una serie de testimonios de ex internas del centro de rehabilitación para mujeres “Un paso a la vez” en Monclova ha puesto al descubierto presuntos actos de maltrato físico, psicológico y prácticas de sometimiento que, de confirmarse, podrían constituir graves violaciones a los derechos humanos de las pacientes.
Las denuncias surgieron durante una revisión realizada por autoridades estatales, personal del DIF y representantes de la Fiscalía, quienes sostuvieron entrevistas individuales con cada una de las internas para conocer las condiciones en las que operaba el establecimiento.
De acuerdo con los relatos recabados, las mujeres señalaron que durante su permanencia en el anexo eran sometidas a diversos castigos físicos y psicológicos como forma de control.
Una de las formas de maltrato era el hacinamiento, pues eran más de 30 mujeres que dormían hasta de 2 personas en literas individuales, dentro de una casa con espacios insuficientes.
Entre las acusaciones más delicadas se encuentra el presunto uso de amarras para inmovilizar a algunas internas. Según los testimonios, algunas jóvenes eran atadas, se les cubría la boca con prendas de tela y posteriormente eran obligadas a permanecer debajo de las camas durante varias horas como castigo. En otros casos, afirman que algunas pacientes fueron sujetadas directamente a las camas para impedirles cualquier movimiento.
Las ex internas también denunciaron que el miedo era utilizado como mecanismo constante de control, acompañado de insultos, humillaciones y amenazas.
Según los testimonios, una de las sanciones consistía en obligarlas a caminar en cuclillas durante largos periodos o realizar ejercicios físicos extenuantes conocidos dentro del centro como “patitos”, mientras recibían gritos y descalificaciones por parte del personal.
Hablaron tras visitas de autoridades
De acuerdo con la información obtenida, apenas unos días antes las autoridades habían realizado una inspección en el lugar. Sin embargo, fue durante las entrevistas individuales más recientes cuando varias internas decidieron romper el silencio.
“Es ahora o nunca”, habrían expresado algunas de ellas al momento de narrar los presuntos abusos que enfrentaban dentro del centro.
Las denunciantes también señalaron que en algunos ingresos al anexo eran trasladadas esposadas, encapuchadas y bajo presuntos actos de violencia física durante el trayecto, con el objetivo de someterlas desde su llegada.
Señalan a directivos y personal
Los testimonios mencionan directamente a la directora del establecimiento, identificada como Karina García Cuéllar, así como a integrantes de su familia.
De acuerdo con las declaraciones, uno de los hijos de la directora ingresaba frecuentemente a las instalaciones pese a tratarse de un anexo exclusivamente para mujeres. Las ex internas aseguran que este hombre daba instrucciones a las consejeras sobre cómo castigar a ciertas pacientes y presuntamente promovía agresiones físicas entre las propias internas.
Según las versiones recabadas, algunas mujeres eran obligadas a participar en castigos contra otras compañeras bajo amenazas.
“Si no les pegas tú, van contra ti”, habría sido una de las advertencias que, según las denunciantes, se utilizaban para forzar la participación en estos actos.
Condiciones precarias
Las ex internas también describieron condiciones de alojamiento que calificaron como inadecuadas. Señalaron que dormían en literas de tres niveles, donde quienes ocupaban la parte superior quedaban prácticamente a centímetros del techo.
Además, denunciaron que cuando enfermaban no eran valoradas por personal médico profesional y que, en su lugar, recibían medicamentos sin una supervisión adecuada.
El centro señalado fue identificado como el primer anexo femenil establecido en Monclova, hace más de 2 años. Inicialmente operó en la colonia Independencia y posteriormente fue trasladado a la colonia Primero de Mayo.
Hasta el momento, las autoridades continúan recabando testimonios y realizando las investigaciones correspondientes para determinar la veracidad de las denuncias y establecer posibles responsabilidades. Mientras tanto, los señalamientos han generado preocupación entre familiares y organizaciones que trabajan en la defensa de los derechos de las mujeres y de personas en procesos de rehabilitación.