Un caso tan insólito como impactante conmociona a Brasil. Amanda Maria Souza de Oliveira, una mujer de 37 años, fue detenida en la ciudad de Joinville, en el estado de Santa Catarina, tras confesar que se hizo pasar durante 14 meses por una niña de 11 años para ganarse la confianza de una familia que incluso llegó a considerar adoptarla.
Según informó G1 y confirmó la Policía Civil de Santa Catarina, la mujer utilizaba el nombre de “Gabriele” y logró convencer a una pareja de que era una menor de edad en situación de extrema vulnerabilidad.
La historia comenzó cuando Amanda se acercó a una iglesia evangélica en busca de ayuda. Inicialmente afirmó tener 18 años, experiencia en panadería y estar buscando trabajo. Sin embargo, con el paso de los meses modificó su relato: aseguró tener apenas 11 años, haber sufrido abusos durante su infancia y encontrarse sola.
Conmovida por su historia, una familia decidió acogerla en su hogar.
Una vida de adolescente financiada por la familia
De acuerdo con el delegado Rodrigo Bueno Gusso, la mujer logró establecer un fuerte vínculo emocional con sus supuestos padres adoptivos, quienes cubrían todos sus gastos.
«Era una familia con buena situación económica, entonces llevaba una vida de adolescente muy buena. Durante el tiempo que estuvo con la familia no recibía dinero directamente, pero recibía todo lo mejor», explicó el investigador.
Entre los gastos que la pareja asumió se encontraba incluso un tratamiento para la obesidad con Mounjaro, un medicamento inyectable elaborado a base de tirzepatida. También le organizaron una fiesta por su supuesto cumpleaños número 12.
La familia decoró su habitación con elementos infantiles y la consideró una integrante más del hogar.
Para sostener el engaño, Amanda desarrolló una serie de conductas destinadas a reforzar la imagen de una niña.
Según la investigación, utilizaba chupetes, mamaderas, juguetes y modificaba su tono de voz para parecer más joven. Además, afirmaba falsamente ser autista y aseguraba que ciertos rasgos físicos propios de un adulto eran consecuencia de tratamientos hormonales que supuestamente había sufrido durante una infancia marcada por abusos.
También simulaba episodios de pánico y otras situaciones que despertaban la protección constante de la familia.
Cuando sus padres adoptivos intentaron inscribirla en la escuela, ella se negó. Según declaró a la familia, temía que su supuesto padre abusador descubriera dónde estaba y la encontrara.
La sospecha que destapó la verdad
El fraude comenzó a derrumbarse gracias a una familiar de la pareja que nunca creyó del todo en la historia.
La mujer decidió investigar por su cuenta y encontró en internet un caso ocurrido anteriormente en Río de Janeiro con características muy similares.
«Fue una tía que no convivía diariamente con ella la que comenzó a investigar y descubrió un caso muy parecido en Río de Janeiro, con el mismo modus operandi», relató el delegado.
Tras conocer esa información, el padre adoptivo acudió a las autoridades y presentó la denuncia.
Una estafa repetida en distintos estados
La Policía Civil descubrió que Amanda Maria Souza de Oliveira ya había sido vinculada con hechos similares en diferentes regiones de Brasil.
Según los investigadores, existen registros de episodios relacionados con ella en los estados de São Paulo, Río de Janeiro, Minas Gerais, Rio Grande do Sul y Goiás. Además, había sido detenida anteriormente en Nova Iguaçu, Río de Janeiro, por presuntas estafas.
Las autoridades consideran que la mujer repetía un patrón similar: se presentaba como una adolescente vulnerable, generaba empatía en comunidades religiosas o familias solidarias y obtenía alojamiento, protección y distintos beneficios.
Tras ser arrestada, confesó los hechos durante el interrogatorio. Actualmente permanece detenida por orden judicial mientras avanza la investigación por estafa y falsa identidad.
La defensa solicitó además que sea sometida a una evaluación psiquiátrica para determinar su estado de salud mental.