ACUERDO HISTÓRICO POR EL AGUA RODADA DE PARRAS
Holanda Contreras
Finalmente se sentaron. En la misma mesa, bajo el mismo techo de la Sala de Cabildo. Representantes del Ejido Parras 2, 28 de agosto y Santa Isabel. Empresarios de Star del Norte, Casa Madero, La Casita. CONAGUA con Juan Gabriel Riestra Beltrán, director general del Organismo de Cuenca y SEGOB Federal como testigo. Y el municipio, con el alcalde Fernando Orozco Lara, como anfitrión.
Después de tres años de mesas que no amarraban, de plantones que cerraron caminos, de un «pacto de civilidad» en 2022 al que CONAGUA no se presentó… por fin.
El Ayuntamiento de Parras empujó para que hubiera diálogo. Años de voluntad y construcción de acuerdos, dijo Orozco Lara. Se privilegia el bien común, se fortalece la unidad entre comunidades, se brinda certeza para futuras generaciones. El municipio buscó la paz. Porque cuando el agua truena en Parras, truena todo: el vino, la nuez, el empleo.
Y aquí hay que decirlo completo: por años, Casa Madero cargó con el estigma. Se les señaló, se les culpó, se les pintó como el malo de la película del agua. Hoy, ese mismo actor paga las obras y refrenda por qué es una de las casas vinícolas del pueblo: porque el pueblo no es solo viñedo, es agua que alcanza para todos.
La paz se firmó. Un acuerdo histórico que reconoce los decretos presidenciales de los ejidos, que promete infraestructura moderna para medir el agua rodada, que crea un Comité de Vigilancia para que el reparto sea justo. Y en letra grande: las obras de medición y conducción para el reparto equitativo serán financiadas por Casa Madero. Y debe quedar claro que no es dádiva, no es obra de caridad: Es responsabilidad. Es ponerle dinero y nombre a la paz que firmaron.
Este acuerdo histórico regula el agua que corre por los Tajos. El agua que todos vemos correr por acequias y canales, la que usan los ejidos históricamente. La que se reparte por tandas, por horas, por derechos. No es agua de pozo.
Pero la paz tiene letra chiquita.
Porque mientras en la mesa se negocia el agua rodada, CONAGUA avisa que va por el agua subterránea, pozos ilegales.
Adelantó que habrá operativos para detectar perforaciones ilegales. Según diversas informaciones, publicadas en el pasado, ya se han hecho clausuras, más de 20 dicen y se calculan más de 100 ilegales. En marzo, la Guardia Nacional ya tumbó tres en Cuatro Ciénegas.
Con la firma de este convenio histórico, queda clara la voluntad política del ayuntamiento que encabeza Orozco Lara, de quien todos pensaban que estaba al margen del problema, cuando en realidad trabajaba para mediar entre las partes para que llegaran a acuerdos que no quitaran la paz.
De buscar pozos los van a encontrar. Ni dudarlo. Y aunque Parras firmó la paz para el agua rodada, la guerra de los pozos apenas empieza.