Sergio Jiménez Salazar, de 83 años, es localizado sin vida en su domicilio de la Zona Centro; vecinos alertaron a las autoridades tras percibir fuertes olores en la vivienda
Por: María Rodríguez
La Prensa
MÚZQUIZ, COAHUILA. – La tarde de este martes, elementos de Seguridad Pública Municipal y de la Agencia de Investigación Criminal acudieron a un domicilio ubicado sobre la calle Allende, entre Victoria y Jiménez, en la zona centro de Múzquiz, tras recibir el reporte de fuertes olores que emanaban de la vivienda.
Al ingresar al inmueble, las autoridades localizaron sin vida a Sergio Jiménez Salazar, de aproximadamente 83 años de edad, mejor conocido por generaciones de familias como «Keko», un personaje entrañable y ampliamente recordado en esta comunidad.
Vecinos señalaron que desde hacía varios días no lo veían salir de su hogar ni respondía a los llamados en la puerta. La preocupación aumentó cuando comenzaron a percibirse olores fétidos y una notable presencia de moscas alrededor de la vivienda, por lo que decidieron solicitar la intervención de las autoridades.
Los elementos del Mando Coordinado de Múzquiz, encabezados por el comandante José Ponce, atendieron inicialmente el reporte como primeros respondientes y confirmaron el fallecimiento. Posteriormente, personal de la Fiscalía General del Estado, adscrito al área de Investigación Criminal, realizó las diligencias correspondientes y ordenó el levantamiento del cuerpo para determinar las causas exactas del deceso y descartar cualquier indicio de violencia.
Un sobrino del fallecido proporcionó información a las autoridades, mientras continúan las investigaciones de protocolo.
Sin embargo, más allá de las indagatorias oficiales, la noticia ha dejado un profundo sentimiento de tristeza entre quienes conocieron a «Keko». Muchos lo recuerdan caminando por las calles con su característico traje rojo, saludando a niños y adultos con una sonrisa que se volvió parte de la vida cotidiana de Múzquiz.
La imagen de aquel hombre amable, que durante años regaló alegría y cercanía a quienes se cruzaban en su camino, contrasta dolorosamente con la realidad de sus últimos días, vividos en soledad y silencio.
El caso inevitablemente trae a la memoria lo ocurrido hace apenas unos días con «El Palomo», un adulto mayor de Palaú que fue encontrado en condiciones críticas de abandono, aunque aún con vida.
En aquella ocasión se logró llegar a tiempo.
Porque cuando parten personas buenas y apreciadas por su comunidad, no solamente se apaga una vida. También se desvanece una historia, una memoria colectiva y una pequeña parte de la identidad de un pueblo.
Las autoridades serán quienes determinen cómo ocurrió su fallecimiento. Pero para muchos habitantes de Múzquiz, la reflexión va más allá de una causa médica o un dictamen forense.