Una historia de amor, sacrificio y trabajo junto a su pequeña hija Yanira, de 10 meses
Por Iván VillarrealLa Prensa
Son las cuatro de la tarde y el termómetro supera los 35 grados en la banqueta de la calle Hidalgo, en plena Zona Centro de la ciudad. El sol cae sin piedad, pero sobre los brazos de Sergio Carrillo descansa plácidamente Yanira, su hija de apenas 10 meses. Mientras la pequeña duerme tranquila, bien hidratada y protegida, su padre ofrece sus productos a los transeúntes con la esperanza de llevar un mejor futuro a su familia.
Este 2026 será el primer Día del Padre para Sergio. Un día que, lejos de pasarlo en casa recibiendo regalos, lo encuentra trabajando bajo el intenso calor, con su bebé en brazos, vendiendo artículos que en muchos hogares se convertirán en símbolos de gratitud y respeto hacia los padres.
“Es por necesidad”, explica Sergio con sencillez mientras atiende a un cliente. Originario de la colonia Colinas de Santiago, viaja diariamente hasta el centro de Monclova para sacar adelante su negocio. No solo ha invertido recursos económicos en él, sino también sueños y esperanzas para su familia.
Entre los productos que ofrece destacan aquellos destinados a convertirse en regalos especiales para el Día del Padre: detalles personalizados que grabarán nombres y mensajes cargados de cariño. “Tenemos la página que se llama Don Olivo. Ahí tenemos todo, los soncitos y esas cosas. También grabamos el nombre y billetes”, comenta.
Su presencia en la calle no es casual. La necesidad lo ha llevado a combinar el rol de padre y proveedor de esta manera tan particular. Con Yanira en brazos, Sergio demuestra una habilidad notable para mantenerla calmada en medio del ajetreo y el calor, mientras continúa “echándole ganas” a su trabajo.
“Es la primera vez que me va a tocar andar en la chamba festejando también el Día del Padre”, dice con una mezcla de emoción y resignación. “Tenemos que crearle, no hay más”.
A través de su página de Facebook “Cio Carrillo” y el sitio Don Olivo, Sergio busca ampliar su alcance y consolidar este proyecto que representa mucho más que un simple negocio: es el motor de su lucha diaria por ofrecerle a Yanira y a su familia una mejor calidad de vida.
En un día en que la sociedad celebra a los padres, la historia de Sergio Carrillo recuerda que, para muchos, ser padre significa precisamente esto: cargar con todo —el calor, la responsabilidad y los sueños— sin soltar nunca a la familia.