De acuerdo a los últimos datos disponibles, la población mundial consumidora de drogas es 34% mayor que la registrada en 2014, cuando 5.2% de los habitantes del planeta consumían narcóticos.
A pesar de los esfuerzos internacionales por combatir el narcotráfico, 331 millones de personas en el mundo eran consumidoras de drogas al cierre de 2024, lo que equivale al 6.2 % de la población mundial de entre 15 a 64 años, revela el Informe Mundial sobre las Drogas 2026 de la oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).
De acuerdo a los últimos datos disponibles, la población mundial consumidora de drogas es 34% mayor que la registrada en 2014, cuando 5.2% de los habitantes del planeta consumían narcóticos.
El documento presentado este viernes en la sede de la UNODC en Viena, Austria, refiere que, en 2024, el cannabis seguía siendo la droga más consumida, con 256 millones de usuarios; seguido por los opioides, preferidos por 63 millones de personas; mientras que 25 millones eran consumidores de cocaína y 21 millones de personas más, de éxtasis.
Construido a partir de la información proporcionada por los estados miembros de Naciones Unidas, el reporte alerta que el consumo de drogas se mantiene como uno de los problemas de salud pública que más impactan a la población mundial.
“En 2021, la pérdida de casi 28 millones de años de vida ajustados en función de la discapacidad y cerca de medio millón de muertes prematuras se atribuyeron al consumo de diversas drogas”, resalta el documento, tras destacar que las cifras revelan que “el problema de las drogas es uno de los principales factores que contribuyen a la carga mundial de morbilidad”.
Para 2024, se apunta, 63 millones de personas en todo el mundo padecían trastornos por consumo de drogas, principalmente por opioides, enfermedades para las que no se tienen tratamientos adecuados o son limitados.
Al destacar que, en promedio mundial, en 2024 uno de cada 12 personas tuvieron acceso a servicios de salud para atender los trastornos mentales por consumo de drogas, el informe alerta sobre tratos diferenciados para hombres y mujeres.
“A nivel mundial, como indican los escasos datos desglosados por sexo disponibles, en 2023 el 5.5 % de las mujeres con trastornos por consumo de drogas recibía tratamiento, frente al 13.6 % de los hombres con esos mismos trastornos”, indica el documento.
La investigación de la UNODC revela que los fabricantes de drogas sintéticas han ido aumentando en sus mezclas la presencia de nuevas sustancias psicoactivas (NSP), pues en 2024 circulaban en el mercado de drogas 755 NSP, de las cuales 118 eran reportadas por primera vez.
La presencia en las calles de opioides sintéticos como el fentanilo, se explican por “la prohibición de drogas en Afganistán en 2022 (lo que) ha seguido limitando severamente la producción ilícita de opio y heroína”.
Resalta que en 2022, Afganistán produjo más de 6 mil toneladas de opio, cantidad que no ha podido ser compensada por Myanmar, que es el país que pasó de producir 420 toneladas en 2021 a más de mil toneladas en 2025, ni con las cantidades producidas en Laos y México.
“La creciente disponibilidad de nuevos opioides sintéticos como el fentanilo y sus análogos, los nitazenos y las orfinas sugiere que los traficantes están buscando alternativas a la heroína. Un alejamiento de los opiáceos de origen vegetal hacia los sintéticos podría provocar un cambio permanente en el mercado de mundial de opioides, con repercusiones en la forma en que se consumen estas drogas y en los daños que conllevan”, se lee en el documento.
La UNODC refiere en su informe que en 2024 sobre “las nuevas rutas de tráfico y la progresiva expansión de producción de metanfetaminas”, lo cual se evidencia con un crecimiento anual promedio de 13% en decomisos provenientes sobre todo de Asia Oriental y Sudoriental, así como de América del Norte, África Occidental y Meridional y Asia Sudoccidental.
Entre los aumentos destacados, el organismo alerta sobre el consumo de cannabis que ha crecido en 40% en la última década a nivel mundial, destacando que entre la población de entre 15 y 64 años el consumo de cannabis pasó de 3.8 por ciento en 2014 a 4.8 ciento en 2024.
El incremento en el consumo del cannabis se explicaría por la facilidad en su cultivo, lo cual se refleja también en que entre 2015 y 2024, 57 países o territorios fuera de America del Norte, fueron identificados como origen de los decomisos de cannabis, mientras que una década anterior eran 11 los países o territorios de origen.
En cuanto a la cocaína, el reporte señala que continuó creciendo la producción en 2024, “multiplicándose por más de cuatro en los últimos diez años hasta alcanzar una estimación de más de 4 mil toneladas (en estado puro), impulsada principalmente por aumentos en la productividad y la superficie cultivada”.
La oficina de la ONU recuerda que “el consumo de drogas puede asociarse con delitos de tipo adquisitivo en el seno de las familias y grupos sociales y la victimización de quienes consumen drogas”.
Advierte que lo anterior puede también estar influido por “factores más amplios, como el contexto del consumo, los antecedentes personales de las personas implicadas -pobreza, falta de hogar o problemas de salud mental- y factores contextuales de la comunidad, como la posible falta de acceso a tratamiento de drogodependencias y servicios sociales”, factores que representan oportunidades para “iniciativas de intervención y prevención”.
Abunda que “de los 6.1 millones de personas que, según las estimaciones, estuvieron en contacto formal con la policía por delitos relacionados con las drogas en 2023, en aproximadamente dos tercios de los casos se trataba de delitos de consumo o posesión de drogas”.
A nivel regional, el informe resalta que “América Latina continúa sufriendo los niveles más elevados de violencia delictiva de todo el mundo, en gran parte causada por el negocio de las drogas y Europa también está experimentando una intensificación de los niveles de violencia relacionada con las drogas”.
La oficina de la ONU puntualiza que el mercado de la cocaína ha mantenido un crecimiento sostenido en los últimos diez años, lo que ha derivado en un “escenario de una competición brutal entre traficantes que trae consigo niveles impactantes de violencia”.
“Esa violencia, que desde hace tiempo constituye un problema en América Latina y el Caribe, se está extendiendo actualmente a algunos países de Europa Occidental, debido entre otras cosas a la creciente influencia de los grupos delictivos organizados de los Balcanes Occidentales en el tráfico de cocaína de América del Sur a Europa”, alerta el informe de UNODC.
Información de Infobae.