Este fenómeno se perfila como uno de los más intensos de las últimas décadas y podría modificar drásticamente el comportamiento del clima los próximos meses
El fenómeno de El Niño ya comenzó a desarrollarse en el océano Pacífico y todo apunta a que evolucionará hasta convertirse en un evento muy fuerte entre finales de 2026 e inicios de 2027. Aunque se trata de un proceso natural que ocurre cada cierto tiempo, sus efectos podrían modificar de manera importante el comportamiento del clima en distintas regiones de México.
Durante la conferencia matutina de este jueves, Fabián Vázquez Romaña, coordinador general del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), explicó que el país experimentará cambios en la distribución de las lluvias, una temporada más activa de ciclones tropicales en el Pacífico, un invierno con más frentes fríos en el norte y un mayor riesgo de olas de calor para la primavera de 2027.
El especialista aclaró que estos escenarios corresponden a pronósticos climáticos, por lo que no significan que dejará de llover o que todos los ciclones impactarán directamente al territorio nacional. Sin embargo, señaló que las condiciones actuales hacen prácticamente inminente el establecimiento de El Niño.
¿Qué es El Niño y por qué preocupa a los meteorólogos?
De acuerdo con Fabián Vázquez Romaña, El Niño es un patrón climático que surge por la interacción entre la atmósfera y el océano Pacífico ecuatorial. Se presenta de forma cíclica aproximadamente cada dos a siete años y tiene una fase opuesta conocida como La Niña, caracterizada por temperaturas más frías en la superficie del mar.
El funcionario explicó que este fenómeno se monitorea mediante una red de boyas instaladas en el Pacífico ecuatorial, las cuales registran continuamente la temperatura del océano.
Actualmente, la región conocida como Niño 3.4 ha mostrado un calentamiento constante durante los últimos meses, alcanzando temperaturas cercanas a los 29.2 grados Celsius, apenas 0.2 grados por debajo del récord registrado durante el intenso evento de 2015-2016.
Según las proyecciones del SMN, existe entre 97 y 100% de probabilidad de que El Niño permanezca durante los próximos trimestres, mientras que para el periodo comprendido entre noviembre de 2026 y enero de 2027 hay un 63% de probabilidad de que alcance la categoría de muy fuerte.
Así cambiarán las lluvias en México durante los próximos meses
Uno de los principales efectos esperados será una modificación en la distribución de las precipitaciones.
El Servicio Meteorológico Nacional prevé que durante julio y agosto las lluvias disminuyan ligeramente respecto al promedio nacional, especialmente en:
- Noreste de México.
- Sur del país.
- Sureste mexicano.
- Algunas regiones del centro del territorio nacional.
El coordinador del SMN enfatizó que esto no significa que dejará de llover, sino que podrían registrarse precipitaciones por debajo del promedio histórico.
Para septiembre, mes considerado el de mayor actividad ciclónica, las lluvias tenderían a normalizarse en gran parte del país, mientras que en octubre podrían presentarse acumulados superiores al promedio en el noroeste de México debido a la interacción entre ciclones tropicales y los primeros frentes fríos.
Habrá más ciclones tropicales en el Pacífico
Otro de los efectos asociados con El Niño será una temporada más activa de ciclones tropicales en el océano Pacífico.
Esto ocurre porque el incremento en la temperatura superficial del mar proporciona más energía para la formación de huracanes.
De acuerdo con el pronóstico del SMN, durante esta temporada podrían desarrollarse entre 18 y 21 ciclones tropicales en el Pacífico, una cifra superior al promedio de otros años.
En contraste, el océano Atlántico tendría una actividad menor, con una previsión de entre 11 y 15 ciclones tropicales.
No obstante, Fabián Vázquez Romaña aclaró que una mayor cantidad de ciclones no implica que todos tocarán tierra en México, ya que muchos permanecerán alejados de las costas o seguirán trayectorias distintas.
Más frentes fríos y lluvias durante el invierno
El impacto de El Niño también se reflejará durante la temporada invernal.
Entre noviembre de 2026 y abril de 2027, el norte del país podría registrar condiciones más húmedas debido al desplazamiento de la corriente en chorro y al incremento de los llamados ríos atmosféricos.
Esto favorecería:
- Más frentes fríos.
- Mayor número de tormentas invernales.
- Lluvias superiores al promedio en estados fronterizos como Baja California, Sonora y Chihuahua, entre otros.
Según explicó el SMN, este comportamiento es característico de los años dominados por un evento intenso de El Niño.
La primavera de 2027 podría traer más olas de calor
Los efectos del fenómeno no terminarán con el invierno.
El coordinador del Servicio Meteorológico Nacional advirtió que si durante el verano las lluvias resultan inferiores al promedio, el suelo conservará menos humedad, lo que favorecería un incremento importante en las temperaturas durante la primavera de 2027.
Como consecuencia, podrían presentarse:
- Más olas de calor.
- Mayor riesgo de incendios forestales.
- Deterioro de la calidad del aire en diversas ciudades.
El funcionario subrayó que estos escenarios dependerán de la evolución que tenga El Niño durante los próximos meses, por lo que el SMN mantendrá un monitoreo permanente para actualizar los pronósticos conforme avance el fenómeno.
Por ahora, las autoridades meteorológicas consideran prácticamente un hecho que El Niño 2026-2027 se establecerá como uno de los eventos climáticos más relevantes de los últimos años, con impactos que abarcarán desde la actual temporada de lluvias hasta la primavera del próximo año.
Información de Infobae