CRÓNICAS UNIVERSITARIAS
La estudiante de la carrera de Técnico Superior Universitario en Mercadotecnia, María Guadalupe Chaires Durón comparte en esta edición la experiencia que vivió en la conferencia «Análisis del conflicto escolar”
LA PRENSA
Hay conferencias que simplemente escuchamos y otras que nos hacen reflexionar sobre situaciones que hemos vivido. Así fue para mí la conferencia «Análisis del conflicto escolar», realizada el pasado 1 de julio en la Universidad Tecnológica de Parras, una experiencia que me permitió comprender que los conflictos forman parte de la convivencia, pero también que existen formas responsables y pacíficas de resolverlos.
Decidí asistir porque considero que el conflicto escolar es una realidad presente en muchas instituciones educativas. A lo largo de mi trayectoria como estudiante he sido testigo de situaciones que afectan la convivencia entre compañeros e incluso la relación con algunos docentes. Por eso esperaba conocer más sobre este tema y descubrir herramientas que pudieran servirme tanto en mi vida académica como en el ámbito personal.
La charla fue impartida por personal de la Fiscalía General del Estado de Coahuila, quienes explicaron qué es un conflicto escolar, cuáles son sus principales causas y por qué la comunicación juega un papel fundamental para encontrar soluciones. A través de ejemplos reales comprendí que el diálogo debe realizarse en un ambiente de respeto y, cuando es necesario, con la participación de un moderador imparcial que facilite la comunicación entre las partes.
Uno de los momentos que más llamó mi atención fue cuando se explicó que las ofensas, los insultos y hablar mal de otra persona pueden tener consecuencias legales. Esa reflexión me hizo recordar situaciones que viví durante una etapa anterior de mi vida estudiantil, en las que algunos desacuerdos crecieron porque nunca existió un verdadero espacio para dialogar.
Incluso recordé un caso en el que un conflicto surgió debido a la percepción de favoritismo por parte de una docente. En aquel contexto no hubo disposición para escuchar ni buscar acuerdos, lo que terminó afectando la relación entre compañeros.
Esta conferencia me permitió comprender que muchas de esas diferencias pudieron haberse atendido de una mejor manera si hubiera existido un diálogo respetuoso y la intervención de una persona imparcial que ayudara a mediar el conflicto.
También fue muy significativo escuchar a algunas compañeras compartir experiencias personales sobre conflictos que habían afectado sus emociones. Sus testimonios hicieron que la conferencia fuera aún más enriquecedora, pues demostraron que detrás de cada problema existen personas que necesitan ser escuchadas y comprendidas.