La pugna entre ambos artistas por el espectáculo dejó a Chris Martin intentando evitar que la situación se saliera de control
Mientras el mundo aguardaba el espectáculo de medio tiempo de la final del Mundial de Fútbol 2026, una guerra silenciosa entre Madonna y Justin Bieber se libraba entre bastidores del MetLife Stadium.
Según fuentes cercanas a la producción consultadas por el Daily Mail, la pugna entre ambos artistas puso en riesgo la armonía del evento más visto en la historia del fútbol.
El show, previsto para el 19 de julio en el estadio ubicado en Nueva Jersey durante el partido entre Argentina y España, fue concebido por Chris Martin, vocalista de Coldplay, quien ofició como curador oficial del primer espectáculo de medio tiempo de la FIFA en un Mundial.
El plantel de artistas incluyó a Shakira y el grupo surcoreano BTS, además de Madonna y Bieber. Pero lo que prometía ser un despliegue de estrellas se convirtió en un duelo de egos.
“Ninguno quiere irse sintiendo que tocó un papel secundario”, reveló una fuente al Daily Mail antes del espectáculo.
Y añadió: “Sus enfoques distintos han generado una tensión real entre bastidores”, dejando a Martin en la difícil posición de “tratar de resolverlo antes de que se salga de control”.
El nudo del conflicto era conceptual. Bieber, de 32 años, llegaba al escenario del Mundial con una estrategia conservadora: recuperar credibilidad tras su actuación en Coachella en abril pasado, ampliamente criticada.
Aquella presentación, su primera gran aparición desde que canceló su gira de 2022 por el síndrome de Ramsay Hunt, fue recibida con dureza en redes sociales.
Los espectadores la calificaron de “perezosa” y señalaron que el público se veía desconectado durante la transmisión en vivo.
La comparación con Sabrina Carpenter, quien encabezó el festival la noche anterior con una puesta en escena de alto impacto —y por la mitad del monto que habría cobrado Bieber, según se reportó—, agudizó las críticas.
“Su mentalidad es simple”, explicó la fuente al Daily Mail. “No complicarlo, no correr riesgos innecesarios y, sobre todo, no tener una actuación que se convierta en historia por las razones equivocadas”.
El canadiense, de acuerdo al informante, “quiere que esto sea sobre la música. Limpio, controlado, sin distracciones”.
Madonna, de 67 años, opera desde una lógica opuesta. Con cuatro décadas de carrera construida sobre la provocación y el impacto visual, la artista considera que un escenario de esta magnitud exige algo que vaya más allá de lo convencional.
“Ella cree que un escenario tan masivo requiere algo de lo que la gente hable por años”, señaló la fuente. “En su mente, una actuación en la final del Mundial debe ser inolvidable, no segura”.
El tabloide británico también recogió que Madonna no tiene intención de quedar a la sombra de nadie. “Respeta a Justin y quiere que el show sea un éxito enorme, pero no permitirá que se convierta en ‘El Show de Justin’”, indicó el informante.
“Si siente que él lleva las cosas hacia un terreno demasiado seguro, no ha sido ni será tímida en hacer valer su posición”, agregó el insider sobre la perspectiva creativa de la “Reina del Pop”.
Esa fricción convirtió cada decisión de producción en una negociación. “Encontrar el equilibrio entre el instinto de Madonna hacia el espectáculo y el deseo de Justin de mantenerse en lo básico ha sido el mayor desafío de toda la producción”, admitió la fuente. “Será interesante ver quién termina obteniendo los resultados que busca”.
Chris Martin, atrapado entre ambas posturas, tuvo además sus propias responsabilidades escénicas: participó en la actuación junto al coro infantil Public School 22 Chorus, de Staten Island.
El show también incorporó personajes de Plaza Sésamo y The Muppets, en lo que la FIFA describió como “una celebración histórica en la intersección del deporte, la música y el impacto global”.
El montaje y desmontaje del escenario directamente sobre el campo se realizó en tiempo récord.
A todo esto se suma que los artistas no recibieron ningún pago por la actuación, pues la organización corrió a cargo de Global Citizen como parte de una iniciativa humanitaria.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, afirmó antes del evento que Coldplay “desempeñará un papel clave en transmitir un poderoso mensaje de unidad y esperanza a miles de millones de personas en todo el mundo”.
Información de Infobae