Entrenadores de selecciones juveniles coinciden en que los futbolistas mexicanos necesitan más minutos en Primera División para fortalecer el futuro de la Selección Mexicana.
Después de la participación de la Selección Mexicana en el Mundial 2026, entrenadores de las categorías juveniles coincidieron en que el crecimiento del futbol nacional pasa por brindar más oportunidades a los jóvenes en la Liga MX para que lleguen con mayor experiencia al combinado nacional.
La Selección Mexicana Sub-23, dirigida por Eduardo Arce, viajará a los Juegos Centroamericanos y del Caribe en República Dominicana con un plantel de 20 jugadores. Sin embargo, únicamente Joaquín Moxica, actualmente en Atlante, y Mateo Levy, de Cruz Azul, han tenido participación constante en la Primera División.
Antes del viaje, Arce aseguró que los minutos disputados con los clubes son un factor determinante para ser considerado en la Selección Mexicana, al destacar que la continuidad competitiva influye directamente en el rendimiento de los futbolistas.
En el mismo sentido, Álex Diego, entrenador de la Selección Sub-20, afirmó que mientras más participación tengan los jóvenes en el máximo circuito, llegarán con mayor experiencia, confianza y ritmo de competencia, lo que también beneficia a las selecciones menores.
Por su parte, Diego Ochoa, defensa central de Necaxa convocado para los Juegos Centroamericanos, reconoció que la Liga MX es altamente competitiva y que la presencia de jugadores extranjeros dificulta la obtención de minutos, aunque consideró que corresponde a los futbolistas mexicanos demostrar su nivel para abrirse espacio.
Actualmente, la regla de menores de la Liga MX obliga a los clubes a acumular un mínimo de mil 170 minutos por torneo con jugadores mexicanos nacidos en 2003 o después. No obstante, para el cuerpo técnico de las selecciones juveniles esta medida aún resulta insuficiente para consolidar a las nuevas generaciones en Primera División.
Arce también hizo un llamado a la autocrítica entre los propios futbolistas, al señalar que el desarrollo no depende únicamente del sistema, sino también de la disciplina y la mentalidad de los jugadores, quienes deben asumir una mayor responsabilidad para aprovechar las oportunidades que se les presenten.