Cosecha UT PARRAS 2026
Por segundo año consecutivo, estudiantes de Vitivinicultura madrugaron para participar en el corte de uva Cabernet Sauvignon, en una jornada donde la técnica, la convivencia y el trabajo en equipo demostraron que el buen vino empieza mucho antes de llegar a la botella
Por: Luis Fernando García López Estudiante de Agricultura Sustentable y Protegida en Vitivinicultura en la Universidad Tecnológica de Parras
Participar por segundo año consecutivo en la cosecha de la Universidad Tecnológica de Parras ha sido una de las experiencias que más me ha gustado vivir durante mi formación. Formé parte del corte de uva de la variedad Cabernet Sauvignon para la elaboración de vino rosado, una actividad que se realiza en el viñedo de la universidad y que me ha permitido entender que el vino comienza mucho antes de llegar a la botella.
La jornada empezó muy temprano, a las 5:45 de la mañana. Aprendimos que la uva debe cortarse antes de que salga el sol con más fuerza para evitar que se oxide o comience el proceso de fermentación. Aunque levantarse a esa hora puede parecer difícil, cuando estás ahí, viendo el viñedo y preparándote para iniciar, todo vale la pena.
Decidí participar porque desde el año pasado viví esta experiencia y me gustó mucho. En 2025 llegué con muchas ganas de aprender; este año fue diferente porque ya venía más preparado. Ya sabía cómo cortar los racimos, hasta dónde llenar las cajas y también pude apoyar a los compañeros que todavía no conocían el proceso. Me gustó poder compartir lo que aprendí el año anterior y ayudar para que ellos también se sintieran seguros.
Lo que más esperaba era comenzar con el corte. Es muy padre tocar los racimos de uva, observarlos de cerca e incluso probar una o dos bayas para conocer mejor el fruto con el que después se elaborará el vino.
Toda la experiencia fue muy padre. Mientras íbamos cortando la uva, convivíamos y platicábamos con los compañeros, y eso hacía que el trabajo se sintiera mucho más rápido. También fue muy bonito ayudar a quienes aún no terminaban o tenían dudas. Además, durante la actividad pusieron música y el ambiente se animó todavía más; todos trabajábamos con más energía y entusiasmo.
Uno de los momentos que más recuerdo fue cuando los compañeros que no sabían cómo hacer el corte comenzaron a preguntar y nosotros pudimos orientarlos para que se sintieran cómodos. También me sorprendió que todos llegáramos puntuales a la hora que se nos pidió.
Esta cosecha también cambió mi manera de pensar. Aprendí que el trabajo en equipo es muy padre y que no pierdo nada con ayudar a quien lo necesita.
Durante toda la actividad me sentí muy bien. Experimenté alegría y emoción. Estudio Agricultura Sustentable y Protegida en Vitivinicultura, por lo que sé que esta experiencia será muy valiosa cuando participe en una cosecha dentro de un viñedo.
Lo más valioso que me llevo es la experiencia. Mientras cosechas ves el amanecer y, cuando llega la luz del día, el paisaje se vuelve simplemente hermoso.
Si algún amigo me preguntara si vale la pena participar, le diría: vive la experiencia. Es muy padre cortar la uva, colocarla en las cajas y formar parte de un proceso tan importante para la elaboración del vino.
Después de vivir esta experiencia, ahora sé que el vino viene desde el viñedo.
Publicado por Iris Camila Beltran




