La Fundación Pro Cuatro Ciénegas destaca que éste animal se convirtió en un motor ecológico al recuperar procesos naturales perdidos durante décadas en la región
Por: Óscar Ballesteros
La Prensa
CUATRO CIÉNEGAS. – La llegada del bisonte americano a la reserva El Santuario comienza a transformar el paisaje natural de Cuatro Ciénegas. A pocos meses de su reintroducción, este animal ya muestra su capacidad para recuperar procesos ecológicos que permanecieron detenidos durante más de un siglo, con el regreso de especies como el puma y el lince, además del crecimiento de nuevos pastos y una mejor captación de agua en el suelo.
La manada, integrada por 44 ejemplares provenientes de Janos, Chihuahua, y tres más del Museo del Desierto, llegó en noviembre pasado como parte de un proyecto de restauración ambiental impulsado por la Fundación Pro Cuatro Ciénegas. Desde entonces, su adaptación ha sido favorable y ya se reporta el nacimiento de ocho crías dentro de la reserva, una señal del buen estado de salud de los animales.
Gerardo Ruiz, Director de la Fundación Pro Cuatro Ciénegas, explicó que el bisonte representa mucho más que el regreso de una especie emblemática, pues funciona como un elemento clave para reactivar las dinámicas naturales del ecosistema. Sus pezuñas y su peso, que puede alcanzar entre 500 y 700 kilogramos, ayudan a romper la compactación del suelo y permiten que nuevas plantas puedan germinar.
Además, los llamados “baños de polvo” que realizan estos animales generan pequeñas depresiones en la tierra que favorecen la captación e infiltración del agua de lluvia. A través de su movimiento también transportan semillas adheridas a su pelaje, convirtiéndose en dispersores naturales que ayudan al crecimiento de nuevas zonas de vegetación dentro de la reserva.
La recuperación del ecosistema también ha atraído nuevamente a otras especies. El monitoreo con cámaras trampa permitió registrar la presencia de pumas, linces y pecaríes de collar, animales que no habían sido observados en los últimos tres años. De acuerdo con Ruiz, la mayor disponibilidad de alimento y las mejores condiciones ambientales están convirtiendo a El Santuario en un espacio más atractivo para la fauna. Aunque los resultados son positivos, el proyecto enfrenta nuevos retos relacionados con el crecimiento de la manada. Ante la ausencia del lobo mexicano como depredador natural y el espacio limitado de las 3 mil 750 hectáreas de la reserva, será necesario establecer estrategias para mantener un equilibrio. La Fundación Pro Cuatro Ciénegas plantea impulsar un modelo de aprovechamiento sostenible que permita conservar la especie, beneficiar a comunidades locales y promover la educación ambiental sobre la importancia del bisonte en el desierto chihuahuense.
Publicado por Iris Camila Beltran




