Programar para transformar: experiencia que dejó huella
Por: Camila Estefania Ortega Luna y Aida
Sarahi Torres Salazar
Estudiantes de TSU en Entornos Virtuales y Negocios Digitales
LA PRENSA
Durante nuestras estadías profesionales tuvimos la oportunidad de integrarnos al equipo de trabajo de la Preparatoria Juan Agustín de Espinoza (JAE), una experiencia que nos permitió poner en práctica todo lo aprendido durante la carrera y, al mismo tiempo, colaborar en proyectos que hoy benefician a toda su comunidad estudiantil y docente.
Desde la primera semana de mayo comenzamos a trabajar en el desarrollo de dos plataformas y en actividades de mantenimiento tecnológico para la institución. Nuestro principal reto fue crear la Plataforma Institucional de Control Escolar JAE y un Sistema de Calificación, dos herramientas pensadas para cubrir las necesidades operativas de alumnos, docentes, directivos y personal administrativo.
Decidimos participar porque fue una de las oportunidades en las que podíamos poner en práctica mucho de lo aprendido en nuestra carrera, especialmente en las materias de programación y diseño, que fueron fundamentales para desarrollar una plataforma eficaz, precisa y bien diseñada para la institución. También nos llamó mucho la atención el reto de diseñar la plataforma desde cero, definir las interfaces y toda la arquitectura visual, además de seguir desarrollándonos en una de las áreas que más nos gusta: la programación.
La verdad, antes de empezar el proyecto estábamos un poco desorientadas. Trabajar en la preparatoria y colaborar con sus docentes era algo completamente nuevo para nosotras. Incluso pensábamos que desarrollar la plataforma nos tomaría cuatro meses completos de estadías; sin embargo, gracias al apoyo que recibimos de toda la comunidad JAE, en menos de seis semanas ya habíamos logrado completar cerca del 80 % del proyecto.
Nuestra experiencia fue realmente emocionante. Estamos muy agradecidas con los maestros de la preparatoria por confiar en nosotras y brindarnos su apoyo. Durante este periodo fuimos parte de diferentes actividades que realmente apreciamos. No solo ganamos una experiencia profesional, también nos llevamos algunas amistades honestas. Fue una experiencia muy linda en la que conocimos maestros muy buenos y personal administrativo que siempre estuvo apoyándonos y haciendo que nuestra estancia de prácticas fuera muy amena y divertida.
Aunque durante el desarrollo tuvimos algunos inconvenientes, como la falta de información en algunos momentos o la falta de equipo, logramos sacar adelante la plataforma. En el camino recibimos diferentes puntos de vista, consejos y sugerencias que nos ayudaron a mejorar el proyecto y a crecer profesionalmente.
Además del trabajo diario, tuvimos la oportunidad de participar en uno de los eventos de lectura organizados por la preparatoria, así como disfrutar de las actividades del Día del Estudiante y de algunos torneos deportivos. Agradecemos mucho que nos dieran la oportunidad de participar, divertirnos y, sobre todo, que nos hicieran sentir parte de ellos.
Uno de los recuerdos que más tenemos presente fue nuestro primer día. No conocíamos a ningún maestro, excepto a uno que desde el inicio fue un gran apoyo para nosotras. Con el paso del tiempo cada uno de ellos nos brindó mucha calidad humana y nos hizo sentir parte de su comunidad. También nos sorprendió gratamente la calidez y el respeto con los que siempre nos trataron, el interés genuino que mostraron hacia nuestro proyecto y el espacio cómodo que nos asignaron para trabajar, algo que contribuyó mucho para cumplir nuestros objetivos.
Durante esta experiencia aprendimos a trabajar de manera colaborativa y también conocimos nuevas herramientas y actividades que pudimos implementar en la plataforma. Además, dentro del entorno escolar aprendimos costumbres y formas de trabajo diferentes a las que conocíamos. Técnicamente desarrollamos habilidades en diseño de bases de datos, administración de roles de usuarios, automatización de procesos y comunicación con los usuarios finales. Pero, sobre todo, comprendimos que los proyectos tecnológicos no dependen únicamente del código, sino también de la empatía, la comunicación constante y la capacidad de adaptarse a las necesidades reales de las personas.
Esta experiencia también cambió la manera en que vemos nuestras propias capacidades. Antes de comenzar sentíamos miedo, nervios, desesperación e incertidumbre. No sabíamos cómo nos iría ni si nuestro proyecto realmente sería útil para la institución. Conforme fueron pasando las semanas nos empezamos a adaptar, a sentirnos orgullosas de la plataforma que estábamos creando y también felices y seguras gracias al apoyo que siempre recibimos para concluir el proyecto.
Hoy podemos decir que nos sentimos muy orgullosas, satisfechas y felices de haber sido nosotras quienes desarrollamos una plataforma que la institución necesitaba y de haber contribuido también con el mantenimiento tecnológico de sus equipos. Esta experiencia fue muy significativa porque representó el puente entre lo aprendido en la universidad y la aplicación profesional en un entorno real. También nos llevamos lindos recuerdos, momentos muy especiales y mucho más aprendizaje que podremos aplicar en el futuro. Saber que fuimos parte de un proyecto que ayuda a toda una institución nos motiva a seguir adelante y a seguir poniendo a prueba nuestras habilidades académicas.
Queremos agradecer especialmente a todo el equipo docente y administrativo de la Preparatoria JAE, porque siempre estuvieron dispuestos a apoyarnos. De manera muy especial agradecemos a nuestro asesor, el Dr. Oscar Medina Espinoza, quien confió en nosotras desde el principio y siempre estuvo dispuesto a orientarnos; para nosotras representa un pilar de admiración y respeto. También agradecemos a la Lic. Alpha Chávez Luna, a nuestra Universidad Tecnológica de Parras y a nuestro rector, Lic. Adrián Alberto Sánchez Ortiz, por brindarnos la oportunidad de realizar nuestras prácticas en esta institución y por inspirarnos siempre a ser mejores cada día para cumplir nuestras metas.
Si algún estudiante estuviera pensando en aceptar un proyecto como este, le diríamos que no dude en entrar al proyecto, que no tenga miedo a la incertidumbre inicial y que no se quede con las ganas. Aunque al principio parezca difícil o no sepa cómo empezar, lo importante es esforzarse, buscar la manera de salir adelante y nunca dejar de aprender. Al terminar el proyecto llegan las recompensas y la satisfacción de saber que todo el esfuerzo habrá valido la pena. Además, es una experiencia que ayuda muchísimo cuando llega el momento de buscar el empleo que siempre has deseado.
Hoy reafirmamos que programar no es solo resolver problemas en una computadora; es construir herramientas que realmente impactan a una comunidad. Después de vivir esta experiencia, reafirmamos nuestra pasión por el desarrollo de tecnología, descubrimos el alcance de nuestras capacidades profesionales y comprendimos que el trabajo en equipo es la clave para transformar necesidades reales en soluciones innovadoras.
Publicado por Iris Camila Beltran




