El INEGI indicó que la Línea de Pobreza por Ingresos subió a 4 mil 884 pesos por persona en zonas urbanas

La inflación se mantiene como uno de los principales factores de presión para los hogares en México. En julio de 2026, el alza en el precio de la comida en fuera de casa, la papa y la cebolla destacó por su incidencia en el encarecimiento de la canasta alimentaria, con efectos directos en el poder de compra de las familias.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la evolución de los precios de estos tres productos básicos elevó el umbral de pobreza alimentaria en ámbitos rurales y urbanos, y complicó que millones de mexicanos cubran sus necesidades más básicas en este rubro.
Según el boletín de Indicador 486/26, en julio de 2026 la línea de pobreza extrema por ingresos —que mide el costo de la canasta alimentaria— subió 2.0% en el ámbito rural y 3.8% en el urbano, en comparación anual.

Así, el costo mensual de la canasta alimentaria ascendió a mil 894.69 pesos por persona en el área rural y a 2 mil 545.72 pesos en el área urbana.

¿Cuánto subió la canasta alimentaria?

El incremento en el valor de la canasta alimentaria fue impulsado principalmente por los alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar, seguidos por la papa y la cebolla, tanto en la zona rural como urbana.

Sin embargo, la incidencia fue más marcada en el medio rural, donde los alimentos y bebidas fuera del hogar registraron un aumento de precio del 6.0% y representaron el 64.7% de la incidencia en la variación anual del costo canasta alimentaria.

La papa, con un alza del 62.3%, aportó el 50.9% a la incidencia, mientras que la cebolla, que subió 33.6%, contribuyó con el 27.9%.

En las ciudades, la comida fuera del hogar también fue determinante: su precio subió 6.0% y significó el 48.5% de la incidencia anual.

La papa tuvo un incremento anual de 62.3% y aportó un 28.3% de incidencia, mientras que la cebolla, con un alza de 33.6%, representó 12.1% de la incidencia en el incremento del costo de la canasta alimentaria.

Estos aumentos resultan alarmantes dado que, aunque la inflación general anual fue de 3.1% (una disminución respecto al año pasado), el crecimiento de la canasta alimentaria urbana superó nuevamente al índice nacional de precios, reflejando un mayor deterioro en la capacidad adquisitiva de la población con menos recursos.

El detalle de la canasta muestra la importancia y peso de estos productos en la alimentación cotidiana: solo en el ámbito rural, consumir papa y cebolla diariamente eleva considerablemente el costo mensual de la canasta, que incluye además maíz, leche, carnes, fruta, huevo y otros productos básicos.

Canasta no alimentaria: transporte público y educación, la presión extra

Al sumar el costo de la canasta alimentaria con el de bienes y servicios esenciales no alimentarios (como transporte, salud, educación, vivienda y recreación), la Línea de Pobreza por Ingresos (LPI) también mostró incrementos significativos.

En julio de 2026, el valor mensual de la LPI fue de 3 mil 494.78 pesos por persona en el sector rural y 4 mil 884.09 pesos en el urbano, con variaciones anuales de 2.9% y 3.5%, respectivamente.

En ambos ámbitos, el principal motor detrás del aumento de la LPI fueron los productos de la canasta alimentaria, especialmente en las zonas urbanas (con una incidencia del 55.8%, frente al 38.5% del ámbito rural).

No obstante, dentro de los gastos no alimentarios, los rubros de transporte público y de educación, cultura y recreación también contribuyeron fuertemente al alza.

En las zonas rurales, el transporte público subió 8.6% (aportando 18.5% de la incidencia anual) y educación, cultura y recreación aumentó 5.7% (8.9% de incidencia); en áreas urbanas, estos rubros crecieron 8.0% y 5.9%, aportando 12.0% y 10.7% de incidencia, respectivamente.

En el mismo documento, el INEGI explicó que a partir de julio del 2025, las líneas de pobreza establecen los montos de ingreso necesarios para cubrir tanto la canasta alimentaria como la no alimentaria a nivel mensualmente actualizado, sirviendo como referente nacional para la medición de la pobreza multidimensional.

Con base en el Índice Nacional de Precios al Consumidor y recomendaciones nutricionales y socioeconómicas, estos indicadores reflejan mes a mes el impacto real del alza de precios en las condiciones de vida de la población mexicana, visibilizando cómo aumentos desproporcionados en alimentos básicos y servicios esenciales pueden disparar la pobreza y limitar severamente el bienestar económico de los sectores más vulnerables.

Información de Infobae

Publicado por Iris Camila Beltran