Tras diez años de servicio, el policía perdió la vida luego de ser herido durante un enfrentamiento con hombres armados que pretendían ingresar al estado
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LA PRENSA
El uniforme que vistió con orgullo y la placa que llevó consigo por 10 años de servicio representaron, hasta el último momento, el compromiso que Mauro Flores Rodríguez asumió como Policía: proteger y servir a la ciudadanía.
El Elemento del Grupo de Acción y Reacción de la Policía del Estado perdió la vida luego de resultar gravemente herido durante un enfrentamiento con civiles armados que intentaban ingresar a territorio coahuilense por brechas de la zona limítrofe.
La agresión desató un intenso enfrentamiento, en el que Mauro y sus compañeros de diferentes agrupaciones estatales se mantuvieron firmes para contener a los hombres armados y evitar que avanzaran hacia Coahuila.
Los agentes permanecieron en la línea de acción, exponiendo su propia integridad para impedir que los civiles armados vulneraran la seguridad de la entidad.
Durante el intercambio de disparos, Flores Rodríguez sufrió lesiones de gravedad y fue trasladado de emergencia al Hospital San Marie, donde recibió atención médica. Pese a los esfuerzos realizados por el personal médico, horas más tarde se confirmó el fallecimiento del elemento, provocando consternación entre sus compañeros de corporación.
La pérdida de Mauro representa un duro golpe para las filas de la Policía del Estado, particularmente por tratarse de un elemento que perdió la vida mientras cumplía con una de las principales encomiendas de su profesión.
Su actuación, junto con la de sus compañeros, permitió mantener el cerco de seguridad y evitar el avance de los civiles armados hacia territorio estatal.
A la tragedia se suma el vínculo familiar que unía al agente con la corporación, pues Mauro Flores Rodríguez era hermano del comandante Jaguar, Subsecretario de Operaciones de la Policía del Estado.
Mauro Flores Rodríguez murió portando el uniforme y defendiendo la entidad, dejando como último testimonio de servicio el cumplimiento de aquella promesa que acompaña a todo policía desde el inicio de su carrera: proteger y servir hasta el último aliento.
Publicado por Iris Camila Beltran




