Integrantes de la Iglesia de Cristo de San Antonio entregan valiosa ayuda material y emocional a los niños de “Refugio y Esperanza”
Por: María Rodríguez
La Prensa
NUEVA ROSITA, COAHUILA. – La distancia entre Texas y la Región Carbonífera desaparece cuando se trata de ayudar. Desde San Antonio, un grupo de personas ha mantenido abiertos los brazos y el corazón para respaldar a las niñas y niños de la Casa Hogar “Refugio y Esperanza”, convirtiéndose en aliados permanentes de quienes encuentran en esta institución protección y un hogar.
La directora del organismo, Claudia Hernández Salas, expresó un profundo agradecimiento a los integrantes de la Iglesia de Cristo de North West, de San Antonio, Texas, por mantenerse constantemente atentos a las necesidades de los menores y demostrar con hechos que la solidaridad puede cruzar cualquier frontera.
De manera especial reconoció a María Stark, Noelia López Cheatham, Isabel García y Maribel N. Morales, quienes han mantenido una cercanía permanente con la institución y sus pequeños.
Su respaldo, destacó la directora, va mucho más allá de cualquier ayuda material.
Cada muestra de cariño permite que los niños sepan que existen personas que, aun encontrándose a cientos de kilómetros de distancia, piensan en ellos, se preocupan por su bienestar y están dispuestas a tenderles una mano cuando lo necesitan.
Para quienes forman parte de “Refugio y Esperanza”, ese acompañamiento tiene un enorme valor, pues contribuye no solamente a cubrir distintas necesidades de la casa hogar, sino también a fortalecer emocionalmente a sus habitantes.
“Muchas gracias por estar siempre al pendiente de nuestras niñas y niños; a nombre de todos los que formamos parte de la Casa Hogar Refugio y Esperanza, reciban nuestro cariño y eterno agradecimiento”, expresó Claudia Hernández.
La directora hizo extensivo su reconocimiento a cada una de las personas que desde San Antonio han contribuido con esta noble causa y que, con pequeños o grandes gestos, continúan llevando esperanza hasta Nueva Rosita.
En una sociedad donde las necesidades de los grupos más vulnerables siguen representando un enorme desafío, acciones como ésta recuerdan el valor de la empatía y la responsabilidad social.
Publicado por Iris Camila Beltran




