El joven maravilla de los Xolos de Tijuana se ha destacado por ser el líder de su equipo, el segundo mejor goleador de la Liga MX y un excelente cobrador de penales

El cobro de los tiros penales se ha transformado en una de las mayores disciplinas de precisión dentro del futbol moderno, y en México, hablar de efectividad desde la pena máxima remite de inmediato a la figura de Raúl Jiménez, por lo que no es raro que sea el ‘maestro’ de Gilberto Mora en el inicio de su carrera.

Con un estilo inconfundible basado en la pausa, el temple y la observación fija en la postura del arquero, el atacante de la Selección Mexicana no solo mantiene vigente su reputación en las ligas internacionales, sino que también ha comenzado a legar sus secretos tácticos a la nueva camada de talentos del balompié azteca, teniendo en la joven promesa a su pupilo más aventajado.

La relación entre la jerarquía del experimentado artillero y la frescura del juvenil se ha consolidado como un testimonio de mentoría deportiva. Jiménez se ha tomado el tiempo de orientar al mediapunta en los matices psicológicos y biomecánicos que convierten a un ejecutante en un especialista infalible a la hora de encarar al portero rival.

El método para dominar la presión del penal

La técnica ideada y pulida por Jiménez a lo largo de su trayectoria profesional rompe con los cánones tradicionales del disparo potente a las esquinas. En lugar de decidir una trayectoria fija antes de tomar vuelo, el delantero utiliza un trote pausado que incluye un ligero freno justo antes de impactar el balón, lo que obliga al guardameta a comprometer su peso hacia un costado una fracción de segundo antes del cobro.

Durante los entrenamientos del combinado nacional y los campamentos de trabajo, el ‘Lobo de Tepeji’ ha compartido con Gilberto Mora la clave mental para ejecutar este tipo de disparos bajo alta presión:

  • Control del ritmo: Mantener la serenidad mental a pesar del ruido en las tribunas para controlar la velocidad del trote.
  • Fijación de la mirada: No observar el balón durante la carrera previa, sino enfocar la vista de manera periférica en los rodillas y caderas del portero.
  • Engaño y temple: Aguardar hasta el último milisegundo posible para depositar el esférico de forma suave al lado contrario hacia el que se vence el guardameta.

Para Mora, asimilar la metodología de uno de los cobradores más efectivos del mundo representa un salto de calidad significativo en su desarrollo. El juvenil ha demostrado una notable capacidad de absorción táctica, comenzando a replicar la soltura y la frialdad de su mentor en las instancias definitorias del torneo local.

Jiménez firma otro gol de penal con los Wolves

La validez de las enseñanzas de Raúl Jiménez no solo reside en la teoría, sino en su constante ratificación sobre el terreno de juego. Muestra de esta vigencia impecable se vivió precisamente este sábado 29 de agosto de 2026, fecha en la que el ariete mexicano volvió a ser determinante al marcar un gol por la vía del penal en la actividad de su club.

En una jugada comprometida dentro del área rival, el colegiado decretó la pena máxima en favor del equipo de Jiménez. Sin dudarlo, el hidalguense tomó el esférico con total temple, se posicionó desde los once pasos y ejecutó su ya tradicional “baile” de pausa y desmarque, engañando por completo al guardameta rival para mandar guardar la pelota en el fondo de las redes.

Este nuevo tanto no solo sirvió para sumar a su cuota goleadora personal en la presente temporada, sino que reafirma el peso de sus palabras ante las jóvenes promesas como Gilberto Mora. Jiménez demuestra jornada tras jornada que la frialdad desde el paredón del área no es cuestión de suerte, sino de una técnica refinada que hoy, con el relevo generacional en marcha, está garantizada para el futuro del futbol mexicano.

Publicado por Iris Camila Beltran