Si alguna vez has intentado ver un canal de finanzas o escuchar a un analista en la radio mientras vas en el tráfico, o lees una columna sobre economía, aunque sea ésta, es muy probable que hayas sentido que te hablan sobre la versión más  aburrida de Star Trek. Con títulos, palabras o frases pomposas como “apreciación cambiaria”, “inflación” o “política monetaria restrictiva” flotan en el aire como si fueran conjuros para espantar al ciudadano de a pie.

A veces da la impresión de que los economistas tenemos un club secreto y la primera regla de ese club es: si puedes explicarlo con un taco de barbacoa, no lo hagas, búscate mejor la palabra más larga, más rimbombante, más éxotica y aburrida que encuentres en el diccionario.

Hoy vamos a romper ese “código”. Ya que la economía no es física cuántica; sino en realidad es la ciencia de cómo chismeamos, sufrimos y estiramos la quincena. Para muestra 3 botones, traduciendo tres términos «asustadizos» al idioma que todos hablamos: el del bolsillo mexicano.

Primero la «Apreciación cambiaria». Lo que los economistas decimos: «Estamos experimentando una notable apreciación del peso mexicano frente a la divisa estadounidense debido al diferencial de tasas de interés entre Banco de México y la Fed.» Lo que significa en realidad: El súper peso andaba en el gimnasio y trae más musculo que el dólar. En cristiano: necesitas menos pesitos para comprar un billete verde.

Segundo término es la «Política monetaria restrictiva». Los economistas decimos: «La junta de gobierno de Banco de México ha decidido mantener una postura restrictiva incrementando la tasa de referencia para contener las presiones inflacionarias.» Lo que significa en realidad: En el Banco de México (Banxico) vieron que andamos muy gastalones y que los precios de los limones y el aguacate andan por las nubes. En cristiano: decidieron aplicarnos la del «papá estricto» y subieron el precio del dinero, que es la tasa de interés.

El tercer concepto es el de las «Presiones inflacionarias generalizadas». Lo que decimos los economistas: «Observamos una persistente aceleración en el índice general de precios debido al encarecimiento de las cadenas de suministro y factores estacionales”. En palabras sencillas y sin tanto rollo lo que se quiere decir es: Que la quincena ya no rinde para nada porque todo está carísimo. En cristiano es ese fenómeno paranormal donde vas al supermercado con un billete de 500 pesos y sales cargando solo una bolsa de papas, un aceite y tres jitomates. No es que las cosas valgan más porque sean de mejor calidad, es simplemente que tu dinero perdió fuerza sin estar en la saga de Star Wars.

¿Por qué la complican tanto? A veces, por mera pose; otras, porque usar palabras elegantes hace que no les reclamemos cuando se equivocan en sus pronósticos, ¡¡¡lo que sucede casi siempre!!!

Pero la próxima vez que escuches a un experto hablar con tecnicismos en la tele, no te achiques. Detrás de cada término rimbombante siempre hay una explicación bien simple: o el gobierno nos quiere amarrar las manos para que no nos gastemos el aguinaldo antes de tiempo, o los mercados traen un ataque de pánico peor que el tuyo cuando se cae el sistema de la oficina. Al final del día, la economía es de todos, no solo de los que usan traje.

Así que la próxima vez que intentes entender tus finanzas, no te dejes intimidar por su palabrería; después de todo, que la Fuerza (y sobre todo la quincena) te acompañe.

Publicado por Iris Camila Beltran