• Presenta en San Lázaro el libro “Medir la corrupción”, en donde funcionarios, academia y sociedad destacan importancia de analizarla de manera interdisciplinaria

En la presentación del libro “Medir la corrupción”, el diputado Javier Octavio Herrera Borunda (PVEM), presidente de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación, aseveró que la corrupción es uno de los fenómenos que más flagelan a la sociedad, y combatirla requiere conocimiento, medición, tecnología, instituciones fuertes, y coordinación entre gobierno, academia, ciudadanía, y sector privado.

Hizo mención que la Consejera Jurídica de la Presidencia de la República anunció una reforma al Sistema Anticorrupción “y estamos en espera de que nos llegue, son posibles 19 reformas a leyes secundarias. Por ello, será importante escuchar a los operadores de derecho, a la sociedad y a la industria, lo que ayudará a llevar un debate de altura”.

“Necesitamos que haya una fiscalización capaz de usar datos para detectar riesgos, identificar patrones, aprovechar la tecnología y las capacidades humanas para rendir cuentas. Los datos y la tecnología ya están cambiando la forma en que se combate la corrupción, pero ningún avance técnico será suficiente si realmente no existe una alianza permanente entre instituciones, academia, ciudadanía, legisladores”, señaló.

Subrayó que la corrupción se combate con coordinación, evidencia, voluntad política e instituciones capaces de aprender, corregir y anticiparse.

Se necesita –dijo- una verdadera cultura de la honestidad para que funcione. Y desde la Comisión se ha impulsado la visión de que la lucha de la corrupción debe avanzar por varios frentes y, no basta con revisar lo que ya ocurrió, se tienen que fortalecer las capacidades constantemente del Estado para anticipar los riesgos, detectar patrones, prevenir daños antes de que se consoliden.

Consideró que medir la corrupción es un punto de partida, pero no puede ser el final ni el destino, “tenemos que actuar y cambiar; medir mejor es entender mejor y entender mejor nos permite decidir mejor”.

Enfatizó que la corrupción, no es un hecho aislado ni una conducta individual y no se puede medir tan solo por un acto, sino se vuelve un fenómeno multifactor, una red, prácticas, omisiones y condiciones institucionales. “Al final del día, si no lo entendemos, no lo medimos y no lo analizamos, corremos el riesgo de que el cúmulo de las acciones aisladas se vuelva sistémica y los riesgos al patrimonio, a la sociedad se vuelvan mayúsculos”.

Además, aplaudió que sean 13 coautores del libro que cuentan con altos niveles de especialización en el Sistema Nacional y nutren el diálogo, “que es lo que estamos buscando que se genere a través de estos foros”.

Fenómeno dinámico, multidimensional y cambiante

La presidenta del Comité de Participación Ciudadana y del Comité Coordinador del Sistema Nacional Anticorrupción, Blanca Patricia Talavera Torres, resaltó que el libro parte de una realidad que parece sencilla, pero encierra uno de los mayores desafíos de las políticas anticorrupción, pues “la corrupción es extraordinariamente difícil de observar, de medir, y de comprender”.

Destacó que la obra, recuerda que se está frente a un fenómeno dinámico, multidimensional y cambiante, para la cual, no existe una sola definición ni metodología capaz de explicarlo y, propone mirar la corrupción desde diferentes disciplinas y combinar herramientas cuantitativas y cualitativas.

“Uno de los grandes desafíos hoy de la política anticorrupción, es la prevención. Hay más de mil 800 buenas prácticas de los sistemas estatales y el nacional anticorrupción. Necesitamos no nada más medir la corrupción sino también medir la anticorrupción”, abundó.

Jaleyna de la Peña Molina, presidenta de la Comisión Nacional de Integridad y Anticorrupción de Coparmex, afirmó que la corrupción es un fenómeno complejo, dinámico y difícil de observar. Uno de los grandes méritos de este libro, es reconocer que no existe una sola herramienta capaz de explicar y, en el mismo, se reúnen distintas aproximaciones para entender mejor qué tan extendido es este problema, cómo se manifiesta, dónde están los principales riesgos y qué condiciones permiten que la corrupción persista.

“Se tiene un marco normativo completo, pero no se tiene cómo ejecutarlo y no se vuelve realidad. Por eso no basta medir la incidencia de la corrupción, se tiene que medir la capacidad de las instituciones para investigarla, procesarla y sancionarla, pero el llamado es a prevenirla. Necesitamos fortalecer la colaboración, insisto, entre academia, sector público, empresas y sociedad civil. Debemos reunir sus visiones y construir mejores diagnósticos y soluciones”, mencionó.

Para Laura Lizette Enríquez Rodríguez, comisionada presidenta del Instituto de Transparencia y Protección de Datos Personales de la Ciudad de México (INFOCDMX) el tema de la corrupción es un fenómeno que abarca y viene desde muchas trincheras, no es un tema personal. El libro ayuda a abordar distintas perspectivas para entender la corrupción y controlarla, porque es un fenómeno que existe y se necesita atajar constantemente porque va evolucionando.

Se pronunció por atacar el tema, a partir de una perspectiva de riesgos, pues la corrupción es un fenómeno multisectorial, multifactorial y se tiene que abordar de distintas maneras. “Esperemos que este libro sea de consulta básica para todos los que estamos interesados en el fenómeno de combate a la corrupción, que es la mayoría de la población mexicana y aquellos que somos operadores, autoridades, administraciones políticas, políticos, servidoras y servidores públicos”.

La directora general adjunta de Desarrollo e indicadores del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Alejandra Ríos Cazares, expresó que el libro contiene siete capítulos profusos en el análisis del tema, principalmente, en la medición del concepto, en donde se debe redefinir que se está ante un concepto sistémico y, en el cual, las instituciones cambian constantemente.

Añadió que la corrupción no es un asunto de los individuos, sino en donde se facilitan las condiciones, ya que hay instituciones que no previenen ni sancionan la ocurrencia de corrupción y hay individuos que perciben qué es lo que esta sucediendo en esta interacción instituciones-individuos.

Mientras que, Nancy García Vázquez, coordinadora del libro, comentó que no es fortuito que se esté discutiendo la medición de la corrupción desde la Comisión de Vigilancia y el Sistema Nacional Anticorrupción, porque una de las preocupaciones principales de la población, es precisamente la corrupción y el libro tiene como propósito acercar al público especializado y no especializado, las metodologías para generar evidencia de la corrupción

Puntualizó que la corrupción es un fenómeno que tiene muchas causas y la forma de abordarlas, es de manera interdisciplinaria. “Sigamos trabajando todos de manera coordinada, para que los sistemas anticorrupción sigan siendo un instrumento de diálogo y de encuentro entre las diferentes autoridades. Somos 13 autoras y autores de los diferentes capítulos”.

Antonio Ruiz Porras, coordinador del libro, argumentó que la corrupción es un fenómeno multidimensional, complejo y no tiene consensos como se cree, dado que el 50 por ciento de los trabajos académicos no lo definen y la corrupción tiene un impacto directo en las finanzas públicas, tanto ingresos como egresos, así como en la pobreza, desigualdad y el desarrollo económico.

Se calcula –abundó—que el 10 por ciento del PIB es lo que cuesta la corrupción, con un alto y corto largo plazo y mina a las instituciones, de ahí, el propósito de libro para abonar a medir y prevenir. El libro está de manera gratuita para que lo conozcan, lo analicen, lo mejoren y lo usen para contribuir a optimizar las condiciones de vida y tener una mejor sociedad.

De igual modo, Roberto Arias de la Mora, coautor y gestor editorial del libro, afirmó que la obra es producto de diversos esfuerzos en El Colegio de Jalisco; hay que leer el libro y entender que podemos hacer más cuando hay sinergia.

Invitó a hacer el esfuerzo a mirar a lo que sí se está haciendo, como es la apuesta al proceso de modernización de los sistemas archivistas. “Me parece que esos aspectos hay que valorarlos. Tenemos que tener capacidad de generar inteligencia institucional y, para lograrla, debe haber memoria”.

Publicado por R Z