El Párroco de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, Jorge Luis Sesatty, señala que la falta de precipitaciones golpea los caudales naturales y la actividad agrícola regional

Por: María Rodríguez

La Prensa

NUEVA ROSITA, COAHUILA. – Con los ríos cada vez más secos, temperaturas que continúan castigando a la población y un panorama poco alentador para el campo, habitantes de la Región Carbonífera han encontrado en la fe una esperanza: pedir a Dios que finalmente llegue el “milagro de la lluvia”.

El Párroco de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, Jorge Luis Sesatty Flores, señaló que entre la comunidad católica existe preocupación por la prolongada ausencia de precipitaciones, particularmente cuando el verano se acerca a su recta final y el intenso calor continúa sin dar tregua.

La esperanza de los creyentes se encuentra puesta especialmente en septiembre, mes en el que tradicionalmente se han registrado lluvias coincidiendo con las fiestas de Sabinas. Para muchas familias de la región, esta temporada representa una posibilidad de alivio después de meses marcados por las altas temperaturas y la falta de agua.

Sin embargo, la ausencia de pronósticos favorables ha comenzado a generar inquietud. El sacerdote explicó que durante las celebraciones litúrgicas y en los diferentes grupos de oración se elevan plegarias cargadas de fe para pedir que las precipitaciones regresen y ayuden a mitigar las condiciones que actualmente enfrenta la Carbonífera.

“La mayoría de la comunidad está asombrada y preocupada, porque los ríos se secaron y el calor parece no dar tregua a pesar de culminar la temporada de canícula”, expresó el presbítero.

La preocupación también alcanza al campo. Aunque hasta el momento no se han organizado caravanas ni celebraciones especiales para implorar por las lluvias, Sesatty Flores aseguró que los campesinos mantienen permanentemente sus oraciones ante la necesidad de un cambio en las condiciones climatológicas.

Ante este panorama, el párroco lanzó un llamado que trasciende credos y denominaciones religiosas. Invitó a la población a unirse mediante la oración, la reflexión o el diálogo personal con Dios, con la esperanza de que las lluvias regresen pronto a esta tierra.

Mientras el cielo permanece despejado y el calor continúa golpeando a la Región Carbonífera, la fe se convierte para muchas familias en el último refugio frente a una sequía que mantiene secos los ríos y aumenta la preocupación por lo que pueda ocurrir en las próximas semanas.

Publicado por Iris Camila Beltran