La investigación comenzó hace aproximadamente un año y medio, cuando las protestas contra la gentrificación en Ciudad de México pusieron en debate la llegada de extranjeros

Las capas de vulnerabilidad migrante se forman por la interacción de factores como el origen, la situación económica, el género, la etnia y las condiciones del trayecto. Esa combinación puede incrementar los riesgos para las personas que se desplazan o deciden establecerse en México.

De acuerdo a las investigadoras Sofía Teresa Díaz Torres y Jessica Ximena Montes de Oca Quiroz la desventaja no corresponde a una característica fija de determinados grupos, más bien puede ser descrita como una situación dinámica, condicionada por circunstancias sociales, políticas, económicas y raciales.

Las autoras plantean que las diferencias en la recepción de quienes migran no dependen solo de su nacionalidad. La clase social, la forma de viajar y la representación pública de cada persona también influyen en el acceso a vivienda, empleo, educación y atención médica.

La migración desde diversos puntos de vista

Estas reflexiones forman parte del libro Capas de vulnerabilidad de las poblaciones migrantes en México, escrito por Díaz Torres y Montes de Oca Quiroz. Ambas son candidatas a doctoras en el programa de maestría y doctorado en Ciencias Médicas, Odontológicas y de la Salud de la UNAM, dentro de las áreas de Humanidades en Salud y Bioética.

La publicación surgió a partir del ensayo que obtuvo el tercer lugar en el concurso Escribir para la Bioética, organizado por el Programa Universitario de Bioética de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Asimismo, la investigación comenzó hace aproximadamente un año y medio, cuando las protestas contra la gentrificación en Ciudad de México pusieron en debate la llegada de extranjeros y las diferencias con las que son percibidos según su procedencia.

Una de las académicas recordó que en redes sociales, medios de comunicación y ámbitos académicos detectaron posturas nacionalistas xenófobas, discursos que diferenciaban a las personas procedentes del llamado norte global de quienes llegaban desde el sur global.

“Había un rechazo hacia ellos no por el hecho de ser extranjeros, sino también por su condición económica”, afirmó la autora.

A partir de esa observación, las especialistas concluyeron que la xenofobia no bastaba para explicar el fenómeno, por lo que también incorporaron la aporofobia, entendida como el rechazo hacia las personas pobres.

Campamentos en Ciudad de México mostraron necesidades básicas

Sofía Díaz Torres identificó otro punto de análisis en los campamentos de migrantes que comenzaron a ganar visibilidad en la capital del país, acudiendo al instalado en la plaza Giordano Bruno, en la colonia Juárez, como parte de una iniciativa para llevar libros y promover la alfabetización.

La experiencia modificó la percepción inicial del proyecto, ya que las personas en el lugar requerían antes agua, medicamentos y alimentos que materiales de lectura.

“Las condiciones en las que estaba el campamento requerían lo más básico”, expresó Díaz Torres, evidenciando la situación sobre que cada desplazamiento incluye necesidades y riesgos particulares.

Para estudiar esa diversidad, se retomó la propuesta de la filósofa argentina Florencia Luna, quien utiliza la metáfora de las capas para comprender la vulnerabilidad, este enfoque permite observar cómo diversos elementos se acumulan en una misma persona.

Montes de Oca explicó que una persona puede enfrentar riesgos vinculados a su situación económica, edad, género, origen, ubicación geográfica o pertenencia étnica, así como circunstancias de traslado que pueden aumentar esa exposición.

El género, el lenguaje y las políticas públicas amplían la discusión

Las mujeres migrantes pueden estar expuestas desde edades tempranas al abuso sexu4l, la trata de personas y la explotación sexu4l, lo que representa una serie de riesgos durante su desplazamiento.

Por otro lado, las desigualdades también aparecen en la forma en que se representa a los recién llegados, ya que la información difundida en noticias y redes sociales suele asociar a quienes proceden del norte global con la innovación, la tecnología y la era digital.

En contraste, las personas originarias del sur global aparecen con frecuencia relacionadas con trabajos de servicios. Esta diferencia también se refleja en las palabras empleadas para referirse a las migraciones.

Montes de Oca señaló que términos como expato “nómada digital” suelen reservarse para quienes llegan desde países del norte global, mientras que la palabra “migrante”, puede adquirir una connotación negativa cuando se vincula con condiciones económicas desfavorables.

Información de Infobae.

Publicado por Iris Camila Beltran