CRÓNICAS UNIVERSITARIAS DE LA UTP
Por: Adilene Robledo Hernández
Elena Bianey García Catete
TSU en Mercadotecnia
Llegar a la universidad por primera vez fue para nosotras comenzar una etapa completamente nueva. Llegamos con nervios, curiosidad y muchas preguntas sobre lo que nos esperaba: conocer nuevos compañeros, profesores, salones y adaptarnos a una forma diferente de estudiar.
Yo, Adilene, recuerdo que el primer día entré con nervios, curiosidad y ansiosa por conocer a mis nuevos compañeros y profesores. Después de terminar la preparatoria en el CBTA 21, donde estudié Administración para el Emprendimiento Agropecuario, ya tenía decidido continuar estudiando y elegí Mercadotecnia porque se asemeja un poco a la carrera con la que salí de la prepa.
Mis primeros días fueron de conocer a los maestros y saber más de mis compañeros. Nos presentamos y me di cuenta de que cada profe tiene su esencia para enseñar las materias, buscando que sean más entendibles y que les agarremos gusto y no las veamos como una obligación. También me llamó la atención que los profesores son flexibles, pero siempre bajo reglas.
Yo, Elena, recuerdo mi primer día con unos nervios enormes. Me daba muchísima pena preguntar por dónde quedaba mi salón y me sentía perdida y pequeña entre tanta gente. También me daba miedo no hacer amigos y sentirme sola. Elegí Mercadotecnia porque se parece mucho a lo que ya había estudiado en la prepa y eso me dio confianza.
Pero poco a poco esos nervios fueron cambiando. La convivencia con mis compañeros ha sido de lo más bonito de estas primeras semanas. Sentí que fue como volver al preescolar: todos nos conocimos, nos reímos y empezamos a llevarnos bien desde el primer momento. También me ha gustado conocer a los profesores; se nota que son personas en las que se puede confiar y que están bien preparados, eso me da mucha tranquilidad.
Algo que ambas hemos notado es que la universidad es diferente a la preparatoria. El sistema, las enseñanzas y el ritmo de aprendizaje son distintos y sentimos que puede ser un poco más difícil. Además, no tenemos tantas vacaciones como antes y levantarnos temprano también ha sido todo un reto.
Yo, Elena, todavía recuerdo que el segundo día casi no llego a clases porque no sonó mi alarma. Para mí ha sido un cambio grande, porque recién regresé a vivir a Parras y estoy viviendo y afrontando todo esto junto a mi abuelo, que es mi gran compañía.
Pero entre los cambios también hemos encontrado momentos que hacen que todo valga la pena. Yo, Adilene, conocer a Avril, Yosselin y Olga ha sido de lo más bonito. Se han convertido en personas muy especiales para mí y hacen que mis días de uni sean menos aburridos. Cada día creamos recuerdos nuevos y siento que son de las mejores personas que he conocido.
Uno de esos recuerdos fue durante un convivio que organizaron los estudiantes de cuarto TSU de Mercadotecnia. Fuimos a jugar ping pong y, en uno de mis movimientos, ¡se safó la mesa! JAJAJA. Además, jugar con mis amigas fue muy divertido porque nos daba mucha risa cómo aventábamos la pelota y cómo intentábamos golpearla. También pude socializar con personas que comparten mis gustos musicales y hasta salió la idea de ir a un concierto. Entre el ping pong, las nuevas amistades, los cupcakes, la discada y el agua de fruta, fue un momento que definitivamente no voy a olvidar.
También descubrí algo que jamás imaginé encontrar en la universidad: casilleros. Yo pensaba que eso solo se veía en las películas que veía de niña y me sorprendió ver que sí los usan y que no están ahí de adorno.
Después de estas primeras semanas, también hemos comenzado a conocernos más a nosotras mismas.
Yo, Adilene, he aprendido que tengo potencial y que puedo con esto y más. Sé que es un inicio nuevo para mí y que voy a poder con las materias. Hay que tener una mente positiva y, sobre todo, tratar de ver al menos algo bueno en cada situación.
Yo, Elena, he aprendido que nada es imposible si te esfuerzas. Hay días difíciles, pero con organización y ganas todo se logra. También estoy aprendiendo a confiar en mí misma y me siento orgullosa porque estoy avanzando, creciendo y superando cada obstáculo que se presenta.
Aunque apenas llevamos unas semanas, ya tenemos claro que esta etapa será de mucho aprendizaje. Queremos seguir conociendo personas, aprender cosas nuevas y descubrir todo lo que podemos lograr.
Para mí, Adilene, llegar a la UTP significó un nuevo comienzo en mi vida y tener metas más claras. Ser estudiante de la UTP significa para mí ser libre. Sé que voy a lograr ser una licenciada y que ese será un logro dedicado a mi familia, porque gracias a ellos estoy donde estoy. Quiero que algún día puedan sentirse orgullosos de su hija y nieta y ver que logré todo lo que les prometí.
Para mí, Elena, llegar a la UTP también significó un nuevo comienzo: dejar los miedos atrás y demostrarme que sí puedo con retos más grandes. Continuar con mis estudios significa mucho más que una meta; significa orgullo familiar, compromiso y responsabilidad. Quiero dar lo mejor de mí cada día para llegar a ser una gran profesionista.
Hoy apenas estamos comenzando. Todavía nos queda mucho por aprender, muchas personas por conocer y muchas experiencias por vivir. Pero si algo nos han dejado estas primeras semanas es la certeza de que este es nuestro nuevo comienzo y que podemos llegar mucho más lejos de lo que imaginamos.
Publicado por Iris Camila Beltran




