Envía discurso en la Asamblea General de la ONU con tintes electorales, afirma que la guerra terminará tras las elecciones de noviembre

ESPECIAL

AGENCIA EFE

El Donald Trump que ha hablado este martes ante la ONU es el mismo del año pasado, pero con grandes diferencias. El presidente de Estados Unidos irrumpió en la Asamblea General de septiembre de 2025 con un discurso de rabia y fuego en el que cargó contra las instituciones multilaterales e incluso acusó a Naciones Unidas de sabotaje por los problemas técnicos con unas escaleras mecánicas y el teleprompter. El de este año, en cambio, lleva sobre sus hombros la responsabilidad de una guerra en Irán de la que no sabe cómo salir y unas elecciones en tan solo seis semanas que no pintan bien para los republicanos.

Por eso, el Trump de 2026 ha pronunciado un discurso más corto —de media hora, frente a los 57 minutos del año pasado—, que ha sonado más a un mitin electoral según el cual los estadounidenses viven en el mejor de los mundos posibles y de defensa de su muy polémica decisión de embarcar al país en una guerra sin fin en Oriente Próximo de las que tanto criticaba en el pasado.

Atacar Irán era, según Trump, un paso obligado para mantener la paz mundial: “Mientras otros han hablado, yo he actuado. Mientras otros han hablado de paz, yo la he hecho realidad. Mientras otros han ignorado las amenazas, yo las he enfrentado. Mientras otros han hablado de valentía, Estados Unidos la ha demostrado”.

El reto al que se enfrenta ahora es mayúsculo: o bien “aniquilar” a la República Islámica o llegar a un acuerdo. “¿Les mando al infierno sin posibilidad de supervivencia y sin esperanza de grandeza o generaciones futuras?”, se ha preguntado, para a continuación pintar un paisaje más tranquilizador: “Creo que lograremos un pacto después de las elecciones”.

Donald Trump durante su discurso en la ONU.

El problema de ese plazo es que suena a algo oído ya. Porque Trump y su Administración primero dijeron que la guerra duraría unos días, luego unas semanas y más tarde unos pocos meses. El conflicto está a punto de cumplir su séptimo mes y no hay ningún dato en el horizonte que anuncie un final inmediato: más bien al contrario, la reciente intervención de los hutíes de Yemen apunta a una intensificación de la guerra. La amenaza de la aniquilación tampoco es nueva. “Una civilización entera morirá esta noche”, escribió en su red social, Truth, en abril. Imposible no pensar en el cuento de Pedro y el lobo.

Tras la amenaza de aniquilación, Trump ha anunciado que representantes de los dos gobiernos se han reunido durante tres horas en los márgenes de la Asamblea General. La República Islámica asegura estar dispuesta a reabrir en una semana el estrecho de Ormuz, la gran clave de este conflicto, si Estados Unidos reduce la presión militar y levanta su bloqueo sobre los puertos iraníes. “Ha sido una reunión muy buena”, ha dicho el republicano.

Desde que inició su aventura en Irán, distintos analistas y altos mandos del ejército de Estados Unidos han alertado de que la suma de conflictos en los que el país se ha involucrado ―sobre todo, su apoyo a Ucrania e Israel― ha dejado las existencias de munición en un mínimo histórico. Pero Trump no cree que esto sea así. En su lugar, asegura que las personas que alertan de este problema son “cobardes y traidores”.

Publicado por Iris Camila Beltran