Seguridad Pública revisó las instalaciones luego de una alerta vecinal, mientras autoridades buscan esclarecer las condiciones de cuidado de los niños

Benjamín Fuentes

LA PRENSA

PARRAS, COAHUILA. -Un reporte difundido en redes sociales generó inquietud entre ciudadanos de Parras de la Fuente, luego de que una vecina de una estancia infantil ubicada en la colonia Valle de Parras señalara haber escuchado el llanto intenso de una bebé y, presuntamente, los gritos de una mujer al interior del establecimiento.

De acuerdo con la publicación ciudadana, la persona que realizó el reporte manifestó que no sería la primera ocasión en que escucha situaciones similares y pidió a los padres de familia revisar las condiciones en las que sus hijos regresan a casa.

Ante esta situación, personal de Seguridad Pública acudió a la estancia infantil Mis Pekes para verificar el reporte y conocer las condiciones en las que se encontraban los menores.

La directora del establecimiento, Yuvicela Ramírez, explicó que la estancia atiende aproximadamente a 34 o 35 niñas y niños, de entre seis meses y seis años de edad, con un equipo de alrededor de seis personas.

La directora reconoció que dentro de la estancia sí se presentan episodios de llanto, particularmente entre los menores que se encuentran en proceso de adaptación.

Explicó que actualmente cuentan con tres pequeños en esta etapa, de aproximadamente ocho meses, dos años y dos años y medio, por lo que algunos pueden presentar llanto persistente durante sus primeros días o semanas de incorporación a la guardería.

Ramírez señaló que este comportamiento forma parte, según su explicación, del proceso mediante el cual los menores se acostumbran a permanecer en un lugar nuevo, convivir con otras niñas y niños y relacionarse con sus cuidadoras, antes de regresar a casa.

Respecto al reporte difundido en redes sociales, la directora negó que exista maltrato al interior de la estancia y aseguró que permitió el ingreso de los elementos de Seguridad Pública para que pudieran realizar una revisión y observar las condiciones en las que se encontraban los menores.

También indicó que, tras conocer la situación, informó a los padres de familia y señaló que mantiene comunicación con las autoridades correspondientes.

La directora agregó que incluso hizo del conocimiento de la situación a personal de PRONNIF, con la finalidad de mantener transparencia y permitir que se pudiera conocer directamente el funcionamiento de la estancia.

“Las puertas están abiertas”, manifestó al señalar que no tiene nada que ocultar respecto al cuidado de los menores y que su responsabilidad es procurar que las niñas y niños reciban un trato adecuado.

Asimismo, explicó que desde el ingreso de cada menor se informa a los padres que durante el proceso de adaptación pueden presentarse cambios en su comportamiento, como llanto, tristeza o incluso modificaciones temporales en sus hábitos de alimentación.

Hasta el momento, con la información disponible, no se ha establecido que los llantos escuchados desde el exterior sean consecuencia de algún acto de maltrato. La versión publicada en redes sociales corresponde a un reporte ciudadano, mientras que la dirección de la estancia sostiene que se trata de episodios relacionados con la adaptación de algunos menores.

La situación deja también un llamado a los padres de familia a mantenerse atentos al comportamiento de sus hijos, mantener comunicación constante con las personas encargadas de su cuidado y, ante cualquier señal que genere preocupación, solicitar las aclaraciones correspondientes y acudir ante las autoridades competentes.

En estos casos, es importante evitar conclusiones anticipadas en redes sociales y permitir que cualquier señalamiento sea revisado con elementos objetivos, privilegiando siempre la seguridad y bienestar de las niñas y niños.

Publicado por Iris Camila Beltran