El escenario también contempla un incremento de los incendios entre febrero y junio, así como más días con mala calidad del aire

El fenómeno meteorológico El Niño continúa fortaleciéndose y podría alcanzar una intensidad muy fuerte o incluso histórica hacia finales de 2026. De acuerdo con estimaciones de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos, el evento climático podría generar distintos efectos en México durante los próximos meses y en 2027.

Especialistas del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señalaron que es necesario reforzar la vigilancia y preparación ante las condiciones que podría provocar. Entre los posibles escenarios se encuentran cambios en las lluvias, temperaturas más elevadas, sequía y una mayor actividad de incendios en distintas regiones del país.

Asimismo, explicaron que los efectos variarán de acuerdo con cada zona, ya que durante otoño e invierno podrían registrarse precipitaciones por encima de lo habitual en partes del norte y occidente, mientras que al inicio de la primavera aumentaría la posibilidad de condiciones más secas en amplias áreas del centro, sur y sureste.

Implicaciones climatológicas de “El Niño” en México

Uno de los académicos detalló que durante septiembre de 2026 podría aumentar la temperatura en regiones del norte del país. Mientras que entre septiembre y diciembre se prevé un incremento del contenido de calor oceánico en el Pacífico mexicano y, de septiembre a noviembre, una mayor probabilidad de huracanes de categoría mayor en esta región costera.

Para la temporada otoño-invierno también se contempla una mayor cantidad de frentes fríos, que podrían ser más severos y prolongados.

De cara a 2027, las estimaciones apuntan a una disminución de las lluvias en el centro, sur y sureste entre abril y junio, además de una probable sequía durante ese mismo periodo. En contraste, el noreste podría registrar un aumento de las precipitaciones entre enero y marzo.

El escenario también contempla un incremento de los incendios entre febrero y junio, así como más días con mala calidad del aire.

Este fenómeno también representa un reto para la alimentación

El Niño no debe considerarse únicamente como un fenómeno meteorológico, debido a que sus efectos pueden convertirse en un problema de seguridad alimentaria. Por ello, se planteó la necesidad de generar alertas tempranas y proporcionar información regional a productores de maíz, particularmente en entidades como Oaxaca y Guerrero, para facilitar decisiones sobre las semillas y los periodos de siembra.

Dentro de este contexto, especialistas aseguraron que 80% de la población mexicana vive en ciudades, las cuales enfrentan vulnerabilidad ante el deterioro del ambiente térmico. Entre las medidas planteadas se encuentran retirar pavimento de zonas con exceso de cemento y, a largo plazo, pintar de blanco las azoteas para disminuir los efectos de las olas de calor urbanas.

La institución universitaria también consideró necesario adaptar refugios frescos con capacidad de hidratación y atención médica ante posibles ondas de calor, especialmente para niños, mujeres embarazadas y adultos mayores. El ICAyCC prevé dar seguimiento al fenómeno mediante boletines, videos, infografías y conferencias, además de colaborar con el sector salud, Protección Civil y el Servicio Meteorológico Nacional.

Información de Infobae

Publicado por Iris Camila Beltran