FAMILIA MIRELES DE EL PUEBLO LOS INVITARON A COMER
Melanie y Osio iniciaron su viaje hace 4 meses, ingresaron a México por Ciudad Acuña y ahora continuarán su extensa travesía a Yucatán
Con información de Criselda Farías de Mirada Periodística.
LA PRENSA
Venían de muy lejos, cargando en sus bicicletas lo indispensable para continuar un viaje de 15 mil kilómetros. No conocían Monclova y apenas llevaban unas horas en la ciudad cuando ocurrió algo que no estaba escrito en su itinerario: una familia los vio pasar, se acercó y los invitó a comer.
Así, entre bicicletas, mochilas y el cansancio de cientos de kilómetros recorridos, Melanie y Osio, una pareja francesa, conocieron una de las experiencias que más buscan cuando viajan: la calidez de la gente.
“Son las primeras horas que estamos aquí y una familia nos ha invitado a comer, muy simpática familia; la gente desde Ciudad Acuña y Monclova es muy simpática”, contó Melanie, todavía sorprendida por el gesto de los Mireles, habitantes del sector El Pueblo.
La invitación llegó de manera espontánea, al verlos avanzar por las calles con sus bicicletas cargadas de equipaje. Para ellos, que han elegido recorrer el mundo a pedal, esos encuentros son precisamente los que hacen especial cada viaje.
“No queremos viajar rápido. Nos gusta viajar en bicicleta porque es un viaje muy lento y podemos encontrar a la gente y descubrir México”, explicó Melanie.
La pareja llegó a Monclova el miércoles, después de ingresar a México por Ciudad Acuña. Aquí hicieron una pausa para descansar antes de continuar hacia Monterrey, pero esa breve estancia terminó regalándoles algo más que un lugar donde recuperar fuerzas.
Melanie y Osio salieron de Alaska en mayo y llevan cuatro meses pedaleando como parte de una travesía que comenzó en ese territorio y que los llevará hasta Yucatán. En total, calculan recorrer alrededor de 15 mil kilómetros antes de regresar a Francia.
En Monterrey los espera uno de los tramos más exigentes de su aventura: alrededor de 700 kilómetros por la Sierra Madre Oriental. Después continuarán hacia San Luis Potosí y atravesarán distintos estados hasta llegar a Yucatán.
Originarios de una ciudad cercana a los Pirineos, en Francia, ambos crecieron rodeados de montañas y tienen experiencia en el ciclismo, por lo que las largas distancias forman parte de su manera de conocer el mundo.
En sus bicicletas llevan una pequeña casa a cuestas: una tienda de campaña, utensilios para cocinar, algunos alimentos y lo necesario para pasar de un lugar a otro.
Melanie trabaja como agente de ventas y Osio es mecánico en una empresa del sector aeronáutico. Durante varios meses ahorran para después convertir ese esfuerzo en viajes que les permitan conocer nuevas ciudades, paisajes y culturas.
Ya han recorrido países de Europa y Asia, además de Chile y Argentina. Sin embargo, México les está dejando una experiencia diferente desde sus primeros kilómetros.
Porque para ellos, el viaje no se trata solamente de llegar a Yucatán. Se trata de todo lo que ocurre mientras pedalean: una carretera, una ciudad desconocida, una conversación inesperada y, en Monclova, una familia que decidió detenerlos para compartirles un plato de comida.
Publicado por Rocío Ledezma




