Nacido en Asís hacia 1181-1182, Francisco abandonó una vida acomodada para seguir radicalmente a Cristo en la pobreza y la sencillez. Fundador de la familia franciscana, quiso vivir el Evangelio sin reservas, sirviendo a los pobres, buscando la paz y reconociendo en toda la creación la obra de Dios. En 1224 recibió los estigmas de Cristo y murió en la Porciúncula la tarde del 3 de octubre de 1226.
Precisamente en este VIII centenario, Italia recupera el 4 de octubre como fiesta nacional en honor de San Francisco, por primera vez desde 1977, reconociendo también desde el ámbito civil el extraordinario legado de su patrón.
Ocho siglos después, el «Poverello de Asís» sigue siendo uno de los santos más queridos y universales de la Iglesia y un testimonio luminoso de que la verdadera riqueza se encuentra en seguir a Cristo.
San Francisco de Asís, ruega por nosotros.
Publicado por Iris Camila Beltran




