CRÓNICAS UNIVERSITARIAS DE LA UTP

Más allá de las pantallas y las redes sociales, una jornada de juegos tradicionales en la UTP demostró que el entretenimiento analógico, las risas espontáneas y la convivencia genuina siguen siendo la mejor forma de conectar entre estudiantes

Por: Estefany Jovana Aguilar Leos

TSU en Mercadotecnia

Estamos tan acostumbrados a tener el celular cerca que a veces parece difícil imaginar un momento de diversión sin una pantalla. Entre redes sociales, videojuegos y otras formas de entretenimiento, los juegos tradicionales pueden parecer algo lejano para nuestra generación. Sin embargo, durante una jornada en la UTP tuve la oportunidad de dejar el celular por un rato y volver a jugar de una manera que tenía mucho tiempo sin experimentar.

La verdad pensé que iba a estar divertido, aunque al principio se me hizo algo diferente porque ya no estamos tan acostumbrados a jugar ese tipo de juegos.

Al principio sí se sintió raro no estar con el celular. Normalmente, en mi tiempo libre estoy con el celular o haciendo otras cosas, así que dejarlo por un rato fue diferente. Pero después me fui metiendo en los juegos y se me olvidó. También estuvo padre convivir más con compañeros que no conocía.

Durante la jornada jugamos varios juegos tradicionales, como el yoyó, trompo, bebé leche y matatena. Algunos ya los conocía, pero tenía mucho tiempo sin jugar y otros casi no los había jugado. Por ejemplo, las canicas nunca las había jugado.

El yoyó fue uno de los que más me llamó la atención porque parece fácil, pero cuando intentas hacerlo bien cuesta un poco. Fue divertido ver a mis compañeros intentando jugar y que los maestros se rieran de nosotros por no poder.

También recuerdo cuando algunos intentábamos jugar con el yoyó o el trompo y no nos salía bien. Nos daba risa estar intentando una y otra vez y, aparte, los maestros ya estaban desesperados porque no nos salía.

Creo que justamente eso fue lo bonito de la experiencia. Al estar jugando, todos estábamos participando y hablando entre nosotros, incluso preguntándonos de qué carrera éramos. No estábamos cada quien en su celular, entonces había más interacción.

Creo que mi generación no está tan acostumbrada a estos juegos porque ahora casi todo es con el celular, videojuegos o redes sociales. Muchos ni siquiera saben jugar algunos juegos tradicionales.

Con el celular puedes entretenerte, pero muchas veces estás tú solo. En cambio, cuando juegas con otras personas te ríes, platicas y convives más, y siento que el tiempo se disfruta diferente.

La verdad, me sorprendió que sí me fuera a divertir. Al principio dije: “ay no”, pensé que quizá me iba a aburrir, pero terminó siendo divertido ver cómo todos intentábamos jugar y nos reíamos cuando algo no nos salía.

Después de esta experiencia también cambió un poco mi percepción. Antes veía estos juegos como “juegos de antes”, pero ahora pienso que todavía pueden ser divertidos y que estaría bien que más jóvenes los conocieran.

Como estudiante de Mercadotecnia, esta experiencia también me hizo pensar que las personas siempre están buscando nuevas formas de entretenerse, pero también pueden disfrutar cosas que ya existen y que quizá hemos dejado de lado por la tecnología.

Alejarme un rato del celular me hizo darme cuenta de que no siempre necesito estar entretenida con una pantalla para pasarla bien. Lo que más me llevo de esta experiencia es la convivencia y las risas con mis compañeros.

Y ahora, cuando vea un yoyó, un trompo o una matatena, seguramente me voy a acordar de esta experiencia y de lo divertido que fue intentarlos.

Publicado por Rocío Ledezma