De 42 indicadores estratégicos, 18 están en condición Crítica/Alerta. Es el 42.9 por ciento. Hay más indicadores rojos que verdes: 18 contra 16
Hay propaganda que intenta esconder la realidad, pero hay una frontera que ningún anuncio puede cruzar: los indicadores que lo dicen todo.
Esta vez no hablo de una evaluación de la oposición. Hablo del propio Tablero Estratégico de Control de Indicadores del Gobierno de Hidalgo.
De 42 indicadores estratégicos, 18 están en condición Crítica/Alerta. Es el 42.9 por ciento. Hay más indicadores rojos que verdes: 18 contra 16.
El gobierno fijó las metas, diseñó la metodología, puso el semáforo y publicó el resultado. Su propio diagnóstico dice que requiere acciones correctivas institucionales.
¿En qué está la alerta? En corrupción, acceso a servicios de salud, mortalidad infantil, rezago educativo, abandono escolar, efectividad de la Policía Estatal, red carretera y condiciones de vivienda.
No son asuntos secundarios. Son las cosas que determinan si una familia vive mejor o peor.
La corrupción resume la contradicción. El propio TECI mantiene en alerta la prevalencia y la población adulta víctima de corrupción. Y el INEGI ubicó a Hidalgo en el primer lugar nacional: 21 mil 452 personas por cada 100 mil habitantes tuvieron al menos una experiencia de corrupción al realizar trámites o tener contacto con autoridades.
No se puede presumir una batalla ganada contra la corrupción cuando la medición más reciente coloca a Hidalgo a la cabeza del problema a nivel nacional, mientras su propio tablero reconoce la alerta.
Las mediciones externas desmienten el triunfalismo. El Índice de Progreso Social México 2025, con datos de 2024, ubica a Hidalgo en el lugar 26 de 32. En agua y saneamiento ocupa el 25; apenas 44.4 por ciento de los hogares recibe agua diariamente. En salud y bienestar está en el lugar 23; en esperanza de vida, en el 26. La informalidad laboral fue de 71.2% en el primer trimestre de 2026.
Al comparar a Hidalgo con los demás estados, la pregunta es por qué, con tanto anuncio, la vida de las personas no aparece mejor en los indicadores.
La disyuntiva es muy simple: si el tablero está bien, que expliquen por qué 18 de sus indicadores estratégicos están en alerta. Y si no refleja la realidad, que expliquen por qué lo presentan como su herramienta oficial de evaluación y qué harán para revertir esos resultados, para que esa corrección se refleje en la calidad de vida de las familias.
El colmo de la indiferencia y del cinismo es que Miguel Tello Vargas, responsable de la planeación y de operar este tablero, anunció hace unos días que renunciará al cargo para ser “coordinador”; es decir, candidato a diputado federal en un distrito donde ni siquiera vive. Se va sin asumir responsabilidad alguna por este fracaso institucional.
Sé que les incomodan mis exigencias y mis señalamientos. Pero los datos son claros y voy a seguir señalando su corrupción y su falta de resultados. Mientras intentan quitarme autoridad moral, deberían usar los recursos a su alcance para construir, trabajar más y atacar menos a sus críticos.
No los reprobó la oposición. Reprobaron con su propio examen.
Por Alma Carolina Viggiano Austria
Publicado por Iris Camila Beltran




