“ESTOY ARREPENTIDO, NO ESTABA EN MIS CINCO SENTIDOS”

Tras citarlo y trasladarlo en su automóvil, Martín N. colocó de rodillas a la víctima para dispararle en la cabeza; posteriormente lo despojó de la ropa y abandonó el cuerpo en San Buenaventura.

Fabiola Sánchez

LA PRENSA

“Estoy arrepentido no estaba en mis cinco sentidos, quiero pedir una disculpa a la familia y la sociedad”, declaró Martín N el imputado ante el juez, quien fue vinculado a proceso por homicidio calificado y enviado al penal de Saltillo, mientras la autoridad investigadora expuso las confesiones hechas a sus amigos, las evidencias localizadas y el sufrimiento de la madre de la víctima durante la búsqueda.

Con la cabeza agachada, la voz entrecortada y lágrimas recorriendo su rostro, Martín “N”, señalado como probable responsable del homicidio de Abel Bernardo Castillo Peña, reconoció ante el Juez que estaba arrepentido de lo que hizo y pidió disculpas a la familia de la víctima y a la sociedad.

Durante su declaración, atribuyó su comportamiento al consumo de sustancias tóxicas, admitió que conocía la indignación provocada por el caso y reconoció que incluso había pensado en declararse culpable.

“Estoy arrepentido de lo que hice”, expresó al comenzar su intervención, antes de insistir: “quiero ofrecer una disculpa a la familia y a la sociedad”, sostuvo que no se encontraba en sus cinco sentidos cuando ocurrieron los hechos y manifestó: “pensé en declararme culpable”.

“Yo no soy una mala persona”, mientras los padres de Abel permanecían en la sala de audiencias, escuchando los detalles de la investigación.

El imputado también habló de sus amigos de infancia, Perla Leticia y Christian Javier, quienes acudieron ante las autoridades después de que presuntamente les confesara el crimen.

Martín aseguró que no sentía coraje hacia ellos porque sabía que estaban diciendo la verdad, aunque atribuyó a Perla la idea de desaparecer las evidencias, su declaración fue la única intervención del acusado durante la audiencia inicial, en la que el Ministerio Público presentó los elementos que sustentan la acusación.

UNA CITA POR INTERNET, EL INICIO DE LOS HECHOS

La audiencia comenzó a las 11:47 horas del sábado en la sala número uno del Juzgado de Primera Instancia en Materia Penal del Sistema Acusatorio y Oral de la Región Centro, bajo la conducción del Juez Ulises Ibarra, quien dio a conocer la causa penal 945/2026 contra Martín “N”.

La representación social expuso que los hechos ocurrieron el lunes 5 de octubre de 2026, alrededor de las 20:30 horas, cuando Abel habría acordado encontrarse con el imputado a través de la aplicación Grindr, una plataforma digital de citas y encuentros utilizada principalmente por hombres homosexuales y bisexuales para establecer contacto con otros usuarios.

“Disponible” habría sido la respuesta que Abel escribió en dicha aplicación antes de acudir al encuentro, de acuerdo con los datos presentados por la parte acusadora, cámaras de vigilancia instaladas en un domicilio cercano a la carretera 30, en el tramo de Frontera a San Buenaventura, captaron el momento en que el joven cruzó la vialidad y se encontró con Martín, quien conducía un automóvil Nissan gris.

Las imágenes permitieron observar cómo Abel abordó el vehículo y ambos se dirigieron hacia el poniente, en dirección a San Buenaventura, a partir de ese momento, la investigación reconstruyó los acontecimientos mediante los registros de videovigilancia, las declaraciones de los amigos del imputado y los indicios localizados posteriormente en el lugar donde fue encontrado el cuerpo.

DOS DÍAS DESPUÉS ENCUENTRAN EL CUERPO DE ABEL EN UN PREDIO

Tras recibir las declaraciones de Perla y Christian, agentes investigadores desplegaron diligencias para seguir las indicaciones proporcionadas por ambos y asegurar el inmueble relacionado con el acusado.

Las investigaciones condujeron hasta un predio alejado de la mancha urbana, ubicado en el Ejido Saca de Bucareli, municipio de San Buenaventura, donde localizaron el cuerpo sin vida de Abel Bernardo.

Según la descripción expuesta ante el Juez, la víctima se encontraba en posición de decúbito dorsal, desnuda y únicamente con unas sandalias tipo Crocs negras con rojo, presentaba el rostro bañado en sangre y una lesión aparentemente producida por un disparo de arma de fuego en la cabeza.

A escasos metros del cuerpo fueron localizados dos casquillos calibre 7.65 milímetros, mientras que a una distancia aproximada de 17 metros los agentes encontraron un arma de fuego que presuntamente habría sido utilizada para cometer el homicidio, también se detectaron huellas recientes de neumáticos que, de acuerdo con los estudios periciales expuestos por la Fiscalía, correspondían a las del automóvil del imputado.

SUS AMIGOS DE INFANCIA REVELARON LA CONFESIÓN

Las declaraciones de Perla Leticia y Christian Javier se convirtieron en una pieza central de la investigación, luego de que ambos relataran cómo Martín presuntamente les confesó lo ocurrido pocas horas después del homicidio.

De acuerdo con los testimonios, alrededor de las 22:00 horas Martín regresó a su domicilio, ubicado en la calle Manuel de los Santos, en la colonia Arboleda de San Buenaventura, Perla se encontraba en el inmueble y fue la primera persona a quien el imputado habría contado lo sucedido, sin embargo, al observarlo extraño, inicialmente creyó que se trataba de una broma o de una mentira, como supuestamente acostumbraba decir cuando consumía sustancias tóxicas.

Minutos después llegó Christian, quien tenía acordado con Martín que le prestaría su automóvil para viajar a Torreón, al notar su comportamiento inusual, comenzó a conversar con él y aceptó acompañarlo a comprar comida, aunque el imputado le pidió que lo acompañara mientras él conducía.

Durante el trayecto, Martín presuntamente le confesó: “mate a un wey”, Christian creyó inicialmente que se refería a un asunto de carácter sexual, pero el imputado le habría aclarado que realmente había matado a una persona, aunque el testigo dudó de sus palabras, al regresar al domicilio comenzó a considerar que la confesión podía ser cierta.

Perla le preguntó entonces si Martín ya le había contado lo sucedido; ambos observaron que el imputado tenía la ropa sucia de tierra, se mostraba más preocupado de lo habitual y preguntaba reiteradamente qué podría pasarle si las autoridades lo descubrían.

Los amigos, quienes lo conocían desde la infancia, lo describieron como una persona buena, trabajadora y talentosa en su profesión, pero aseguraron que el consumo de sustancias había provocado un cambio en su comportamiento.

QUEMARON PERTENENCIAS Y BUSCARON ASESORÍA LEGAL

Los testigos relataron que Martín entró al baño y salió con prendas de vestir en las manos, según lo expuesto ante el Juez, después se quemaron pertenencias que presuntamente podían relacionarlo con el crimen, entre ellas ropa, calzado y un teléfono celular, los restos terminaron en un contenedor de basura.

Al comprender la gravedad de lo que su amigo les había confesado, Perla y Christian le recomendaron buscar asesoría jurídica y fue durante la madrugada del 6 de octubre, Martín y Perla viajaron a Monclova para reunirse con el abogado Javier Asís, a quien solicitaron orientación legal.

Perla habría grabado en video y audio parte de la conversación, durante la cual Martín presuntamente aceptó haber privado de la vida a una persona y describió cómo ocurrieron los hechos, el recorrido que realizó y la manera en que atacó a Abel.

De acuerdo con lo expuesto por la representación social, el imputado habría narrado que colocó a la víctima de rodillas, con la cabeza hacia abajo, antes de dispararle y huir del lugar.

También habría preguntado si las cámaras de seguridad pública de San Buenaventura pudieron haberlo grabado y mencionado que las evidencias ya habían sido quemadas, la grabación fue entregada posteriormente a las autoridades como parte de las diligencias de investigación.

Al no obtener la respuesta que esperaba, Perla continuó buscando asesoría legal y finalmente acudió ante con las autoridades el 7 de octubre, su declaración, junto con la de Christian, permitió a los agentes avanzar en la localización del cuerpo de Abel, quien había sido reportado como desaparecido desde el 5 de octubre.

LA MADRE ANGUSTIABA BUSCÓ A SU HIJO

Durante la audiencia, la parte acusadora también dio a conocer la declaración de Lidia, madre de Abel, quien relató las horas de angustia que vivió al no encontrar a su hijo a quien describió como un joven responsable, noble, trabajador, estudiante y sin vicios, Abel era hijo único del matrimonio integrado por Lidia y Fidencio.

Según el testimonio, el lunes 5 de octubre Abel salió de su domicilio, ubicado en el Ejido 8 de Enero, con la intención de reunirse con una amiga identificada como María en la plaza de la comunidad.

Antes de salir, envió a su madre un mensaje por WhatsApp: “Ya te dejé la cena preparada mamá”, ese fue el último mensaje que recibió de él, pues Lidia y su esposo se encontraban en Monterrey, Nuevo León, por motivos de una consulta médica.

Al regresar a casa y observar que Abel no volvía, su madre acudió al domicilio de María, quien negó haberlo visto, la preocupación creció cuando el joven dejó de responder llamadas y mensajes, mientras que su última conexión se registró alrededor de las 21:00 horas.

Desesperada, Lidia acudió a la plaza donde supuestamente se encontraría con su hijo, pero no lo localizó, durante la madrugada regresó al mismo lugar con la esperanza de encontrarlo.

Al amanecer, comenzó a preguntar a vecinos que contaban con cámaras de vigilancia para reconstruir sus últimos movimientos, hasta que finalmente acudió ante la Fiscalía Especializada en Personas Desaparecidas para denunciar su ausencia e iniciar formalmente la búsqueda.

La búsqueda concluyó con el hallazgo del cuerpo, luego de que las declaraciones de los amigos del imputado permitieran a las autoridades conocer detalles sobre el lugar donde presuntamente había sido abandonado.

PRUEBAS TOXICOLÓGICAS Y EVIDENCIAS BAJO INVESTIGACIÓN

El abogado de acusador informó que Martín habría dado positivo en la prueba de rodizonato de sodio, utilizada para detectar residuos relacionados con el disparo de armas de fuego, asimismo, los estudios toxicológicos practicados al imputado arrojaron resultados positivos a anfetaminas, metanfetaminas y marihuana, Abel, por su parte, resultó negativo en los estudios referidos por la representación social.

No obstante, el examen practicado al cuerpo de la víctima reveló residuos de semen en la región anal, Durante la audiencia no se estableció de manera concluyente si Abel también fue víctima de abuso sexual, por lo que este aspecto permanece sujeto a las investigaciones correspondientes.

Como parte de las diligencias efectuadas en el domicilio relacionado con el imputado, las autoridades aseguraron equipos electrónicos que serán analizados para fortalecer la investigación, particularmente por el posible contacto digital entre Martín y Abel antes del encuentro, en el inmueble también fue localizada una bolsa negra de gran tamaño con las iniciales RIP.

VINCULADO A PROCESO Y TRASLADADO A SALTILLO

Tras escuchar los datos de prueba presentados por el Ministerio Público y la declaración del acusado, el juez Ulises Ibarra dictó auto de vinculación a proceso contra Martín “N” por el delito de homicidio calificado, con las agravantes de ventaja, alevosía y brutal ferocidad, conforme a la clasificación jurídica expuesta durante la audiencia.

El juzgador impuso la medida cautelar de prisión preventiva justificada y ordenó que el imputado fuera trasladado al Centro Penitenciario de Saltillo, donde permanecerá mientras continúa el procedimiento judicial.

Para el cierre de la investigación complementaria se estableció un plazo de seis meses, con fecha límite al 10 de abril de 2027, cuando se prevé avanzar hacia la audiencia intermedia.

Aunque Martín expresó arrepentimiento y pidió disculpas a la familia de Abel, será durante el proceso judicial cuando se determine su responsabilidad penal. La vinculación a proceso no constituye una sentencia condenatoria, por lo que el imputado conserva la presunción de inocencia hasta que exista una resolución definitiva.

Recuadro :

📌 PUNTOS CLAVE DE LA AUDIENCIA

Imputado: Martín N.

Víctima: Abel Bernardo Castillo Peña (21 años).

Resolución judicial: Auto de vinculación a proceso y prisión preventiva justificada en el Centro Penitenciario de Saltillo.

Delito y agravantes: Homicidio calificado con ventaja, alevosía y brutal ferocidad.

Juez de la causa: Ulises Ibarra (Causa penal 945/2026, Juzgado de Primera Instancia de la Región Centro).

Plazo de investigación: 6 meses de investigación complementaria (fecha límite: 10 de abril de 2027).

Declaración del acusado: Expresó arrepentimiento ante el Juez, pidió disculpas a la familia y atribuyó su conducta al consumo de sustancias tóxicas.

PRUEBAS Y PERITAJES PRESENTADOS:

Testimonios de dos amigos de infancia a quienes presuntamente confesó el crimen y audios entregados a la autoridad.

Localización del cuerpo en el ejido Saca de Bucareli (San Buenaventura) con impacto de bala en la cabeza.

Aseguramiento de un arma de fuego, casquillos 7.65 mm y huellas de neumáticos coincidentes.

Positivo del imputado en rodizonato de sodio y en exámenes de anfetaminas, metanfetaminas y marihuana.

FRASES CLAVE DE LA AUDIENCIA

“Estoy arrepentido, no estaba en mis cinco sentidos, quiero pedir una disculpa a la familia y a la sociedad.”

— Martín N., imputado, al iniciar su intervención ante el juez de control.

“Pensé en declararme culpable […] Yo no soy una mala persona.”

— Martín N., al justificar su conducta por el consumo de sustancias y dirigirse a la sala donde estaban los padres de la víctima.

“Maté a un güey.”

— Martín N. a su amigo de infancia Christian Javier durante el trayecto para comprar comida la noche del crimen.

“Disponible.”

— Último mensaje enviado por Abel Bernardo a través de la aplicación Grindr antes de abordar el vehículo en la carretera 30.

“Ya te dejé la cena preparada, mamá.”

— Último texto de WhatsApp enviado por Abel Bernardo a su madre, Lidia, antes de salir de su domicilio en el ejido 8 de Enero.

Publicado por Rocío Ledezma