Por: Natania Karime Gallegos Rendon

Estudiante de TSU en Entornos Virtuales y Negocios Digitales

PARRAS, COAHUILA. – Al inicio, cuando me enteré de que la universidad haría una actividad acerca de los juegos tradicionales, no quería participar, ya que hacer actividad física no es algo a lo que esté acostumbrada. Normalmente, mis días transcurren detrás de una pantalla. Además, era una actividad en equipo, algo a lo que tampoco estoy tan acostumbrada porque prefiero trabajar sola, pero participar terminaba sonando como algo divertido.

Aunque conocía algunos juegos populares, como la cuerda, las canicas, el bebé leche y el trompo, porque vi a la mayoría de mis primos jugarlos, llevaba mucho tiempo sin jugar y no tenía nada de práctica utilizándolos. De hecho, la cuerda es uno de los juegos con los que más familiarizada estoy; cuando era niña era un juego que disfrutaba mucho jugar con mis hermanas. Por eso, participar en una dinámica así también despertó recuerdos significativos.

Durante la jornada, el juego que más me llamó la atención fue la matatena, porque al inicio parece algo muy sencillo, pero cuando empezamos a jugar nos dimos cuenta de que necesitas coordinación, concentración y ser muy rápido. Me gustó porque tenía que estar pendiente de varios movimientos al mismo tiempo.

Otro juego que llamó mi atención fue el yoyó, aunque yo no participé directamente en esa actividad. Vi cómo casi todos mis compañeros lo intentaban y batallaban bastante para poder hacerlo correctamente. Aunque parecía sencillo al verlo, tuvieron que intentarlo varias veces porque los movimientos no les salían o se enredaba la cuerda. En un punto nos estábamos desesperando porque no se podía, pero después de varios intentos uno de mis compañeros lo logró.

Al inicio se sintió un poco extraño realizar una actividad de entretenimiento que no involucraba un celular, una computadora o una pantalla, porque actualmente muchas de nuestras actividades están relacionadas con algún dispositivo. Pero, después de empezar a jugar, todos dejamos de pensar en el celular y me concentré más en lo que estábamos haciendo. Me gustó poder divertirme de una manera más sencilla y estar presente en el momento, sin estar revisando constantemente una pantalla.

Lo interesante fue que la mayoría de los integrantes de mi equipo pertenecíamos a la carrera de Entornos Virtuales y Negocios Digitales, así que estamos muy acostumbrados a trabajar y convivir con la tecnología. Por eso fue aún más diferente para nosotros realizar una actividad en la que no dependíamos de ella para divertirnos.

Creo que la principal diferencia fue la forma en la que convivimos con los demás. Cuando usamos el celular, la computadora o algún otro dispositivo, muchas veces cada quien está concentrado en lo suyo, aunque estemos juntos. En cambio, cuando estábamos con los juegos tradicionales, todos participábamos, hablábamos, nos ayudábamos y hasta nos reíamos cuando algo no nos salía bien.

Me sorprendió que unos objetos tan sencillos hicieran que pasara un buen rato y conviviera con otras personas que no conocía. Fue diferente ver que todos estábamos jugando y conviviendo sin estar pendientes del celular, porque normalmente estamos en una silla y con algún dispositivo cerca.

La experiencia también me permitió conocer a más personas de la misma carrera que apenas habían ingresado. Fue agradable ver cómo todos estábamos emocionados por ganar y nos esforzábamos mucho en las actividades. Creo que los juegos tradicionales permiten una forma diferente de relacionarnos porque interactuamos más, platicamos, reímos y observamos. Además, nos hacen salir un poco de nuestra zona de confort al participar y conocer a otras personas.

Considero que los juegos tradicionales todavía tienen un lugar entre los jóvenes, aunque ahora pasemos mucho tiempo con el celular, la computadora o jugando videojuegos. No creo que tengamos que dejar la tecnología para disfrutar de estos juegos. Nos dan la oportunidad de convivir, platicar y pasar un buen rato con otras personas.

Además de aprender cómo se jugaban algunos juegos, me di cuenta de que no siempre necesitamos estar usando el celular o la computadora para pasar un buen rato. También aprendí que algunas cosas que parecen muy sencillas pueden ser más difíciles de lo que pensamos y que es bueno salir de la rutina y hacer algo diferente.

La verdad, no hubo algún juego en específico que quisiera volver a jugar después de la jornada. La experiencia estuvo divertida y me gustó conocer y probar diferentes juegos, pero creo que fue más interesante por ser algo diferente a lo que hacemos normalmente. Me quedo con la experiencia y con haber convivido con mis compañeros de una manera distinta.

Si tuviera que describir esta experiencia con tres palabras, serían divertida, diferente y nostálgica. Divertida porque pude pasar un buen momento con mis compañeros; diferente porque fue una actividad alejada de las pantallas que utilizamos normalmente; y nostálgica porque algunos juegos me recordaron a cosas que conocía desde pequeña.

Algo que también me llevo de esta jornada es que debemos encontrar un equilibrio entre la tecnología, que es una parte muy importante de nuestra vida y de mi carrera, y las actividades que nos permiten convivir fuera de las pantallas. Eso no significa que tengamos que estar conectados todo el tiempo. También es importante tener un momento para convivir, descansar de las pantallas y hacer actividades diferentes. Creo que desconectarnos de vez en cuando también puede ayudarnos a aprovechar mejor el tiempo que pasamos conectados.

De hecho, algo que me pareció muy interesante fue que la mayoría de nuestro equipo pertenecíamos a Entornos Virtuales y, aun así, nos fue muy bien en las actividades y terminamos siendo los ganadores. Creo que eso demuestra que, aunque estemos acostumbrados a la tecnología, también podemos disfrutar de actividades diferentes, convivir con nuestros compañeros y hasta competir y ganar sin necesidad de estar frente a una pantalla.

A los jóvenes que piensan que los juegos tradicionales son cosas del pasado les diría que, aunque sean juegos que existen desde hace mucho, eso no significa que hayan dejado de ser divertidos. Creo que estamos tan acostumbrados a la tecnología que olvidamos que también podemos entretenernos con cosas sencillas. Probar estos juegos puede ser una buena manera de conocer algo diferente y convivir con otras personas.

Ahora veo los juegos tradicionales como una forma sencilla de pasar un buen rato y convivir con otras personas. Antes no les daba mucha importancia porque no forman parte de lo que hacemos normalmente, pero después de esta actividad me di cuenta de que también pueden ser entretenidos. No siempre necesitamos cosas modernas o tecnología para divertirnos.

Y aunque mi mundo normalmente esté lleno de pantallas, aplicaciones y tecnología, descubrí que también sabemos divertirnos y trabajar en equipo sin depender tanto de ellas.

Publicado por Rocío Ledezma