REPORTAN 1 SEMANA SIN AVANCES
A casi 20 años de la tragedia minera, la viuda Elizabeth Castillo Rábago señala el despido de un ingeniero, exigiendo respuestas sobre la recuperación de los 27 trabajadores por localizar
Por: María Rodríguez
La Prensa
SAN JUAN DE SABINAS, COAHUILA. – La espera de las familias de Pasta de Conchos vuelve a quedar marcada por la incertidumbre. A casi dos décadas de la tragedia que enlutó a la Región Carbonífera, familiares de los mineros denunciaron presuntos retrasos y la suspensión de las labores de recuperación de los 27 trabajadores que continúan bajo tierra.
Elizabeth Castillo Rábago, viuda del minero Gil Rico Montelongo, manifestó su inconformidad ante el lento avance del proceso y aseguró que, aunque las actividades dentro del complejo minero continúan, los trabajos encaminados a recuperar los restos de sus seres queridos permanecen suspendidos.
La denuncia reaviva la preocupación de quienes durante años han mantenido la exigencia de recuperar a sus familiares y conocer con claridad qué ocurre al interior de la mina. Para las viudas, cada día sin avances representa una nueva carga de incertidumbre en una lucha que se ha prolongado por casi 20 años.
Entre los señalamientos, Castillo Rábago indicó que, hasta el martes pasado, una de las lumbreras registraba siete días de retraso respecto al programa establecido. También cuestionó el despido de un ingeniero que, de acuerdo con su testimonio, mantenía un buen historial en los trabajos desarrollados al interior del complejo.
A estas inconformidades se sumó una advertencia que, según relató, habría sido dirigida al personal: los trabajadores que se presentaran con barba serían rasurados dentro de las instalaciones, bajo argumentos de seguridad. La situación añadió otro motivo de molestia entre los señalamientos expuestos por la viuda.
Ante este panorama, las familias esperan que las autoridades federales aclaren el estado actual de las labores, expliquen las causas de los retrasos y precisen cuándo podrían reanudarse los trabajos de recuperación.
La exigencia no se limita al cumplimiento de un calendario. Para las familias, el rescate representa la posibilidad de recuperar los restos de sus seres queridos, cerrar un capítulo de dolor y brindarles una despedida digna después de tantos años de espera.
A casi dos décadas de la tragedia de Pasta de Conchos, la incertidumbre continúa pesando sobre las viudas y sus familias. Por ello, los señalamientos sobre una posible suspensión de las labores vuelven a colocar en el centro de la atención pública la necesidad de información clara, avances verificables y respuestas de las autoridades responsables.
Pasta de Conchos sigue siendo una herida abierta en la Región Carbonífera. Las familias no quieren más incertidumbre: exigen saber qué está pasando con el rescate, por qué se han presentado los retrasos y cuándo podrán recuperar a los 27 mineros que aún faltan por localizar.
Publicado por Rocío Ledezma




