En este evento triunfa su revolución política que pretendió (exitosamente) hacer caer a la dictadura de Díaz y poner un gobierno con elecciones libres, dando su primer legado al México de su época y a la historia de nuestro país; no habría otra elección democrática en México en todo el siglo XX.
En un principio su mancuerna política había sido Francisco Vázquez Gómez, pero su comportamiento en los meses que duró en ese puesto, Vázquez Gómez inició tráfico de influencias e hizo promesas que comprometían a la causa que se buscaba, encajando con su perfil político de porfirista empedernido, siendo reemplazado en un momento crítico al final de esta campaña.
Este cambio terminó enfureciendo a un sector de maderistas que le vieron como el hombre fuerte detrás de Madero. De esta manera se eligió a Pino Suárez ante el rechazo de quienes en manifestaciones gritaban repetitivamente: “Pino no, no no”.
El gobierno de Madero fue muy difícil desde el principio, al no ceder ante las exigencias del embajador norteamericano Henry Lane Wilson inició una guerra diplomática contra él, a tal punto que en 1912 fue llamado a Washington para ser reprendido por sus malas acciones que no representaban a los Estados Unidos en México, pero el error fue dejarlo regresar a México.
En casa, Madero se enfrentó a la ingenua y desmedida libertad que él mismo les proveyó luego de una aplastante dictadura, decisión que lo pondría perennemente en el centro del huracán, la prensa y sus opositores lo harían trizas en los diarios, pasquines y comentarios en las calles.
Por su parte los trabajadores de diversos sectores se levantaron a demandar lo que en la dictadura de Díaz ni en sueños hubieran podido, y en este renglón sería justamente donde Madero haría su segundo legado, el primer sindicato de nuestra historia que buscaba amparar los derechos de esos trabajadores que se levantaron por montones contra él, a este sindicato se le llamó la Casa del Obrero Mundial.
Entre los graves errores que cometió Madero estuvieron el permitir que en la Cámara del Senado estuvieran sus propios enemigos, porque decididamente pensaba Madero en que en una democracia debía existir un balance… estas decisiones minarían su gobierno a la postre y le harían caer con el terrible catalizador del regreso del embajador norteamericano a fines de 1912, que le precipitó a su desaparición en febrero de 1913.
Madero, “El Martir de la Democracia”, se convirtió en una figura popular en los billetes de “la” revolución, donde en Sonora se le puso junto a Pino Suárez, en Veracruz y Chihuahua también se apareció impreso. Luego de haber pasado la etapa revolucionaria, llegó a nuestro circulante por vez primera en los billetes del Banco de México, de 1936 a 1941, y en las monedas hasta 1964 en las de 25 centavos.
Publicado por Iris Camila Beltran




