Francia vive una jornada de protestas contra el costo de vida con enfrentamientos entre grupos vi0lentos y fuerzas del orden, incendios, saqueos y 272 detenidos.
Las protestas contra el encarecimiento de la vida celebradas este sábado en Francia estuvieron acompañadas de enfrentamientos entre grupos violentos y fuerzas del orden, incendios y daños o saqueos en edificios públicos y comercios de ciudades como París, Marsella, Lyon o Lille, entre otras.
La movilización reunió a decenas de miles de personas en todo el país —500 mil, según el sindicato CGT—, a seis meses de las elecciones presidenciales, con reivindicaciones relacionadas con la inflación, el precio de los combustibles y la pérdida de poder adquisitivo. La cifra de la CGT contrasta con las estimaciones oficiales, que situaban en hasta 150 mil el número de manifestantes fuera de la región parisina.
Sin embargo, aunque muchas de las marchas transcurrieron con normalidad, los incidentes violentos concentraron la atención de la jornada en París, Lyon, Marsella y Lille, donde se produjeron hechos graves. En estas dos últimas ciudades, manifestantes irrumpieron en sus respectivos ayuntamientos.
El Ministerio del Interior informó que hasta las 15:00 horas (13:00 GMT) fueron detenidas 272 personas.
En París, varios cientos de personas se enfrentaron a las fuerzas de seguridad en la plaza de la República antes del inicio de la manifestación principal. En la zona, manifestantes con el rostro cubierto se enfrentaron a las fuerzas del orden y prendieron fuego a varios automóviles.
La cabecera de la marcha autorizada llegó posteriormente a la plaza de Clichy, siguiendo el recorrido previsto, mientras otros grupos se desplazaron por la capital sin autorización. Uno de ellos intentó llegar hasta el Palacio del Elíseo, en una zona expresamente prohibida para manifestaciones.
Para hacer frente a estos grupos incontrolados, las autoridades activaron la CRS 8, una unidad especializada en la lucha contra la violencia urbana.
En Lyon, la situación se agravó en la céntrica plaza de Bellecour, donde una oficina de turismo fue saqueada e incendiada. Los enfrentamientos entre grupos violentos y la policía, que utilizó gases lacrimógenos y un cañón de agua, se sucedieron en varias oleadas. Los bomberos encontraron dificultades para acceder al lugar y apagar las llamas, mientras los alborotadores vandalizaban comercios.
En Marsella, decenas de manifestantes forzaron las puertas del Ayuntamiento y entraron brevemente en el vestíbulo, donde causaron daños e hicieron pintas, antes de ser desalojados por la policía. Durante el incidente, un busto de Marianne, símbolo de la República francesa, fue derribado y sufrió desperfectos.
“Es inaceptable utilizar este tipo de reivindicaciones para entrar, romper y destruir el cemento que nos une como nación”, declaró el alcalde, Benoît Payan, a BFMTV, y calificó a los violentos de “tontos útiles de la extrema derecha”, al considerar que sus acciones refuerzan su discurso político sobre la inseguridad.
En la segunda ciudad más grande de Francia también se produjeron daños en comercios y en una comisaría de la policía municipal.
El alcalde, independiente de izquierdas, afirmó que el presidente francés, Emmanuel Macron, le garantizó el envío inmediato de refuerzos policiales. En concreto, dos compañías adicionales de antidisturbios.
El Financiero
Publicado por Lizz Morales




