Por el momento, «no ha habido incidentes importantes», indicó el ministro del Interior, Laurent Nuñez

Miles de personas protestaron el sábado en Francia a llamado de «chalecos amarillos«y estudiantes, en un ambiente tenso después de que las autoridades prohibieran algunas manifestaciones tras los disturbios de hace una semana.

El gobierno del presidente centroderechista, Emmanuel Macron, que abandonará el poder en mayo, está bajo presión para evitar nuevas escenas de caos como las vividas la semana pasada, muy comentadas por dirigentes extranjeros.

Muestra de la tensión, en Lyon, las fuerzas de seguridad dispararon en la mañana granadas de gases lacrimógenos para dispersar un grupo de unas 150 personas cuando intentaban bloquear el tráfico en un sector en el que las autoridades prohibieron concentrarse.

Por el momento, «no ha habido incidentes importantes», indicó a inicios de la tarde el ministro del Interior, Laurent Nuñez, precisando que un total de 135 personas fueron detenidas y se incautaron objetos como bolas de metal, fuegos artificiales e incluso una katana.

«Seremos intransigentes», había prometido la víspera Nuñez, al anunciar el dispositivo policial: 70 mil agentes, unidades de élite policiales y soldados de la misión de vigilancia Sentinelle, así como blindados de la gendarmería, helicópteros, etc.

Las autoridades acusan de los disturbios a «grupúsculos de ultraizquierda» -antifascistas, anarquistas y anarco-autónomos-, a quienes se habrían sumado «delincuentes oportunistas«, especialmente jóvenes y procedentes de los suburbios de ciudades, para saquear tiendas.

«Macron dimisión»

Para retomar el control, decretaron desde el lunes toques de queda nocturnos en barrios de las grandes ciudades y prohibieron manifestaciones, siempre y cuando no las pidan actores «legítimos», en palabras de Macron, como sindicatos.

En París, Marsella y Lyon, se autorizaron finalmente las marchas previstas contra el encarecimiento de la vida y para apoyar a los estudiantes que desde finales de septiembre reclaman mejores condiciones en los liceos.

Pero en la capital, las autoridades cambiaron a última hora el recorrido de la marcha, que debía partir de la simbólica plaza de la Bastilla, a una zona más alejada, en el sureste de París, cerca de la autopista que rodea la ciudad.

«¿En qué país estamos, donde el poder decide quién puede manifestarse y dónde? Es escandaloso», dijo antes de la marcha Ryad Rani, líder de la Unión Sindical de Estudiantes de Liceo, que desde finales de septiembre reclaman mejores condiciones de educación.

Miles de personas, muchos jóvenes, manifestaron de nuevo este sábado en París, bajo un cielo cubierto y un frío otoñal. En las pancartas se podía leer: «Macron, al rincón«, «No esperábamos nada y aun así estamos decepcionados», entre gritos de «Macron dimisión» o «Todo el mundo odia la policía».

Entre los manifestantes, «Cas», un estudiante de 22 años que no quiere revelar su identidad, protesta también «por quienes no tienen el derecho a manifestar» este sábado.

«Es un problema a nivel de los derechos humanos en Francia», aseguró a AFP.

El comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Michael O’Flaherty, instó a los países europeos sacudidos por protestas este sábado, como Francia, España, Italia y Albania, a respetar el derecho a manifestarse y a dar prioridad a la «desescalada» en las operaciones policiales.

París blindado

Después de las protestas de la semana pasada, que sacaron a las calles a entre 550 mil y 800 mil personas, y las de este sábado, el movimiento de los chalecos amarillos, que ya sacudió el primer mandato de Macron en 2018 y 2019, anunció una nueva movilización dentro de siete días contra una «deriva autoritaria«.

Muchos de los desórdenes de la semana pasada se produjeron durante manifestaciones no autorizadas, que intentaron también acercarse a lugares estratégicos como los turísticos Campos Elíseos.

Blindados de la Gendarmería protegieron este sábado el Palacio del Elíseo, sede de la presidencia, y la Asamblea Nacional, en París.

Ante las nuevas protestas, muchos comerciantes instalaron tablones de madera en las vitrinas de sus negocios, algunos piensan no abrir y otros defenderán ellos mismos sus tiendas de eventuales pillajes. El pasado sábado, casi 3 mil se vieron afectadas en Francia.

Los museos parisinos del Louvre, Orsay y Picasso y la Ópera de París cerraron excepcionalmente.

Con las autoridades ya bajo presión, un hombre de 39 años perpetró el viernes un «atentado terrorista racista» cerca de París, que dejó un muerto y cinco heridos, antes de ser detenido, según Macron.

Al menos 11 mil personas manifestaron también en Orleans contra el partido ultraderechista Agrupación Nacional (RN), que celebra este fin de semana su congreso político entre fuertes medidas de seguridad. A seis meses de la elección presidencial, su líder Marine Le Pen encabeza los sondeos.

En este contexto tenso, el gobierno recibió una buena noticia el viernes: la agencia de calificación Moody’s mantuvo la nota de la deuda soberana de Francia, convencida de que la segunda economía de la Unión Europea logrará aprobar sus presupuestos de 2027 que prevén un fuerte ajuste fiscal y que las tensiones sociales se calmarán en los próximos meses.

Publicado por Iris Camila Beltran