
Por Rocío de Jesús
En una segunda audiencia, pero esta vez por el delito de Homicidio, finalmente quedó vinculado a proceso y enviado a prisión Raúl Armando (C.M) presunto asesino de José Emilio (G.I) “Pepito”. Trascendió que ya llevaba 32 horas muerto, cuando descubrieron el cadáver.
A las 5:30 de la tarde se realizó una segunda diligencia penal bajo la causa 326/2021 por el delito de Homicidio Calificado por haberse realizado con ventaja, el juez explicó al imputado que dada la complexión de ambos, había mucha desventaja en Pepito a la hora del ataque.
Y es que mientras Raúl Armando es un hombre alto de 1 metro 85 centímetros y robusto, Pepito medía 1.60 y pesaba 60 kilos.
De acuerdo a los resultados de las investigaciones periciales, José Emilio falleció por shock hipovolémico, es decir, desangramiento tras haberle cercenado la arteria carótida, aunque presentaba alrededor de 40 puñaladas con arma blanca.
Otro hallazgo fue que se determinó como hora de muerte las 5 de la tarde del 30 de abril, por lo que al descubrir el cadáver el 2 de mayo a las 00:50 horas aproximadamente, Pepito ya tenía 32 horas de haber fallecido.
LOS HECHOS
Aunque no hay acta de declaración del imputado, en la audiencia celebrada por la mañana Raúl dijo al juez “Soy culpable su Señoría”.
Así mismo, una tía de Pepito, de nombre Clara Delia, fue la última en ver al muchacho el 30 de abril a las 3:30 de la tarde, luego de que este acudió a comer con ella y al retirarse le dijo que iba al domicilio de Raúl Armando ubicado en calle Río Lerma 1305 del Fraccionamiento Moderno.
Le comentó que iba a hacer unos trabajos para los que le había llamado el mismo Raúl Armando, pero ya no supieron más de él.
El acta testimonial de Raúl Armando, padre del imputado del mismo nombre, indicaba que el día primero de mayo, invitó a su hijo a trabajar en la cantina donde el labora, desde las 9 de la mañana y regresaron como a la 1 de la tarde.
Lo dejó en la casa que compartía con su madre en la dirección Río Lerma 1305 del Fraccionamiento Moderno (por cierto su madre se había ido a Estados Unidos una semana antes por cuestiones de salud) pero mas tarde regresó de nuevo por el para llevarlo a casa de su abuela.
Cuando regresó por el ya en la noche, notó a su hijo muy sospechoso, nervioso y mirando constantemente una caja negra de tapa amarilla de aproximadamente 1.20 metros de largo por 80 de ancho, y le preguntó qué pasaba.
Raúl Armando le insistía en que le prestara la camioneta porque tenía algo que trasladar y que solo lo podía hacer de noche, ante la insistencia en los cuestionamientos, Raúl finalmente le confiesa a su padre: “Maté a un vato, pero usted no sabe nada, usted no se va meter en pedos”.
En ese momento llamaron al padre de Raúl de la cantina donde trabaja y se tuvo que retirar, ya muy nervioso tras la confesión de su hijo, tan perturbado que olvidó su celular ahí en la casa.
Al llegar a la cantina, se da cuenta que no tenía su celular, le pide a un amigo que marque y contesta su hijo.
Fue cuando decidió no regresar solo por temor, pues sabe de los arranques violentos de Raúl, quien ya otras ocasiones ha agredido a su propia madre.
Por lo tanto acudió a Seguridad Pública de Monclova e hizo el reporte ante dos oficiales, un hombre y una mujer que se encontraban en la oficina, les dijo que su hijo le había dicho que había matado a alguien y que tenía una caja muy sospechosa.
Dicho esto, se trasladaron al domicilio, donde encontraron a Raúl, quien acababa de comprar de cenar, lo interrogaron, ingresaron al domicilio y abrieron la caja que el padre les había comentado.
Efectivamente al interior se encontraba el cadáver de un varón, lleno de sangre y olía a cloro y detergente.
Tras la detención de Raúl y el aseguramiento de la caja con el cadáver, los elementos municipales procedieron a llamar a los Agentes de Investigación Criminal y a los peritos especializados.
Además del testimonial y del cuerpo de Pepito, el Ministerio Público aportó pruebas de química donde se encontró sangre en la casa, específicamente en la cocina y la sala comedor, aunque esto fue posible gracias a la prueba forense Bluestar, realizada por una química, debido a que la sangre no se encontraba visible, pues ya había sido limpiada.
También se encontraron 3 cuchillos y una playera color vino despintada con cloro, ya que también tenía manchas de sangre.
La madre de Raúl, que se encontraba en Arlington Texas, regresó a Monclova luego de ser enterada por su ex marido, de que su hijo había matado, hecho que le reveló a través de una llamada telefónica.