
Tranquilidad y paz se vivió en los diferentes centros católicos de la Región Sureste, regularmente cada día 12 de diciembre las iglesias se llenan de fieles que buscan llevar una ofrenda a quien se conoce como la madre de Jesús, aquella que se apareció frente a Juan Diego y que los mexicanos adoptaron como la mandamás de nuestro país.
En esta ocasión la celebración fue a puerta cerrada en algunos templos, transmitiendo de manera virtual la eucaristía en televisión o redes sociales, otras iglesias permanecieron en silencio total debido a la pandemia que deja sin festejo este importantísimo día para la comunidad católica, después de la navidad ES la más importante en México.
Económicamente hablando, el cese de la celebración pega a quienes regularmente venden flores afuera de las iglesias, para quienes visitan el altar de María, para dar una ofrenda por todo lo que pudieran haber hecho por los que creen en ella.
“Hoy no hubo nada, está bien tranquilo, eso del virus no ha dejado que abran para nada la iglesia, normalmente este día vendemos bastante comida, pero no, hoy es un sábado cualquiera”, mencionó uno de los comerciantes que tiene un puesto de alimentos frente a la iglesia más importante de Arteaga, la Parroquia de San Isidro Labrador.
Ante esta situación, los fieles esperan que sea el año siguiente cuando todo el tema de la pandemia desaparezca para poder regresar a su rutina celestial, pues muchos aseguran que es frustrante el no poder despedir a los seres queridos ante Dios, debido a la velación de cuerpos a puerta cerrada; de igual manera la cancelación o retraso de los bautizos y bodas, ha dejado con un amargo sabor a quienes están más apegados a la iglesia.