
CHILPANCINGO, Guerrero.-Con agresiones, intimidaciones y la renuncia forzada de algunos candidatos es como Guerrero llega a las elecciones de hoy para renovar la gubernatura, el Congreso local, las 80 alcaldías y los nueve distritos federales.
La violencia contra los precandidatos o candidatos comenzó el 25 de noviembre cuando fue asesinado a tiros el aspirante perredista a la alcaldía de Chilapa, Antonio Hernández Godínez.
Ya en pleno proceso electoral, el 17 de marzo, en Zirándaro, en la región de Tierra Caliente, el alcalde morenista de este municipio y candidato a diputado local plurinominal, Gregorio Portillo Mendoza, fue privado de su libertad por varias horas junto con dos de sus escoltas.
Portillo renunció a la candidatura y a finales de mayo pasado se desplazó de su municipio.
A éstas agresiones se sumaron las sufridas por los candidatos a las alcaldías de Zirándaro, Pungarabato (Ciudad Altamirano) y Zumpango de Neri.
El más reciente caso, y probablemente con más impacto mediático, fue la desaparición de Marilú Martínez Núñez, candidata de MC a la alcaldía de Cutzamala de Pinzón.
Presuntamente, la aspirante fue privada de su libertad junto con cuatro de sus familiares y dos candidatos a regidores de su planilla por un grupo de hombres armados. Dos días después todos fueron liberados.
Según un mapa de riesgo elaborado por varias dependencias de seguridad, en 31 municipios de Guerrero se esperan incidentes relacionados con las elecciones.
El consejero presidente de la Junta Ejecutiva de INE en Guerrero, Dagoberto Santos Trigo, aseguró que existe la certeza de que las 5 mil 12 casillas serán instaladas en los 81 municipios de Guerrero.
“Nosotros ya cumplimos con la distribución de las casillas y si durante la elección del domingo hay presión a los votantes, eso ya no nos compete a nosotros”, expresó.
INDIGNACIÓN
El camino a la gubernatura de Guerrero estuvo marcado por el intento fallido del morenista Félix Salgado Macedonio.
Con antecedentes de acusaciones de violación sexual en agravio de varias mujeres, Morena eligió al también senador como su candidato a Gobernador, pese a la inconformidad que hubo en los demás aspirantes de su partido que compitieron con él en dos encuestas.
En abril, el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) le retiraron la candidatura a Salgado Macedonio por no haber informado sus gastos de precampaña.
Para sustituirlo, la Comisión Nacional de Encuestas de Morena realizó nuevos sondeos, donde resultó ganadora Evelyn Salgado Pineda, hija de Félix Salgado.
La designación de Evelyn para relevar a su padre causó indignación en las filas de Morena acusando a su dirigencia nacional de violar los estatus que establece el rechazo al nepotismo e imposiciones en la asignación de cargos o candidaturas.
Ya en campaña, Salgado Macedonio acompañó en todos los eventos a su hija, a quien acusaron de sólo ofrecer “show”, ya que al final de cada mitin cantaba.
Con los conflictos internos morenistas, este partido tiene como su principal adversario a la coalición PRI-PRD, que lleva como abanderado al priista Mario Moreno Arcos, quien ha tenido que pedir ayuda a tres ex Gobernadores para que operen su campaña.
De acuerdo con la última encuesta de REFORMA, ambos candidatos se encontraban en empate.
Es por esto que en la recta final de la campaña, la candidata del PAN a la gubernatura, Irma Lilia Garzón Bernal, declinó a favor de Arcos, y Manuel Negrete, candidato de Fuerza por México a favor de Salgado.