Por: Fabiola Sánchez
Julio César Morín Macías, El Morín, conocido por sus constantes conductas inapropiadas que le cuestan arrestos frecuentes, se tomó en serio que la Casa de Dios está abierta para todos.
En la misa de las 20 horas en la Catedral del Apóstol Santiago llegó y se instaló en una de las bancas, luego se le adelantó al de las limosnas y él comenzó a pedir dinero a los feligreses.
No hubo violencia en su actuar, solamente había un detalle…
El Morín andaba semidesnudo, así como se le ve en el día a día o en las páginas de esta editora cuando es detenido por múltiples acciones.
Traía solamente un pantalón, mal fajado con un trozo de mecate y así como entró, salió.
El sacerdote no interrumpió la misa.
Nadie de los asistentes repelió su cercanía, aunque…
Es El Morín, ayer hizo una más de las suyas, aunque en esta ocasión se excedió.