En aquella frase tradicionalmente atribuida a María Izquierdo (1902-1955), «es un delito ser mujer y tener talento», pervive el sino adverso de una de las pintoras más importantes de este País.
Palabras convertidas en el leitmotiv de María Izquierdo: Mujer y artista, filme realizado por Sopa de Pato Producciones y dirigido por Gabriel Santander, cuya narrativa cuenta la historia de una creadora de gran sensibilidad y talento artístico sobresaliente, sin obviar los pasajes aciagos que también habrían de influir en su obra.
«Se mezclan todos los tropiezos biográficos con la carrera artística en sí misma», refrenda en entrevista Santander, realizador del documental que se presentó este miércoles en el Festival Internacional de Cine de Morelia, y que se transmitirá el domingo -justo en el marco del 120 aniversario del nacimiento de la artista– por el Canal 22 y el Canal 44 de la Universidad de Guadalajara.
«En el caso de María, ella tuvo que padecer el hecho de ser mujer. De ser mujer y de tener muchos huevos», remarca el escritor y cineasta, «porque María tenía muchos huevos, eso sí».
Y es que, en una época donde no sólo «la mujer no hacía nada ni tenía derecho a nada» -como se expresa en el documental-, sino que el mundo del arte estaba dominado por hombres, Izquierdopintó para sacar adelante como madre soltera a los tres hijos que concibió con el militar Cándido Posadas, con quien sus padres la casaron siendo adolescente.
«María mantuvo a sus hijos de su pintura. Eso me parece a mí extraordinario (para esos tiempos)», refrenda Santander, quien obtuvo el financiamiento para este proyecto por parte de la Comisión de Filmaciones de Jalisco, entidad de la que Izquierdo fue originaria.
El encuentro con Rufino Tamayo
A sus 25 años y ya divorciada, la futura creadora, cuya obra es considerada Monumento Artístico, ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes, donde uno de sus profesores se convertiría en su amante, su compañero creativo por cuatro años y uno de los primeros tropiezos emocionales más importantes en su vida: Rufino Tamayo.
Pese a los años en que ambos pintores se nutrieron mutuamente en una suerte de simbiosis estilística, el oaxaqueño la abandonaría por Olga Flores Rivas, su futura esposa.
Una ruptura que Izquierdo resintió y tras la cual su pintura se pobló de imágenes duras mediante las cuales superaría la crisis emocional.
Así lo plasma el documental, el cual lleva la propia vida de las pinturas a la pantalla y analiza los diferentes estilos y la iconografía presente en las mismas -como la figura del caballo, la estampa recurrente del circo o todo lo folklórico-, siempre de factura impecable y con un colorido contundente.
«Tuve la idea (de este trabajo) porque siempre me gustó mucho la obra de María, por esos vaivenes que tiene de una pintura un poco tradicional o de cierta estética popular hasta cierto punto, pero también por esa parte metafísica», comparte Santander.
«Y luego yo empecé a leer mucho, hace muchos años, a Antonin Artaud. Yo ya era un gran admirador de él, sin saber que había tenido una relación de amistad con María«.
De ahí que entre las diferentes voces presentes en el documental, entre investigadores, académicos, coleccionistas y hasta los nietos de la propia Izquierdo, pueda verse a la creadora escénica Clarissa Malheiros, quien interpreta a Artaud en su serie Encarnaciones filosóficas, hablando de dicha relación de carácter casi maternal con la pintora.
La misoginia que le causó una hemiplejía
La pasión de Izquierdo por los animales -llegando a tener un tejón amaestrado, que Pablo Neruda le pidió prestado en una ocasión-; la comparación que Octavio Paz hizo por primera vez entre ella y Frida Kahlo, y las tertulias que reunían en su casa a algunas de las figuras más importantes de la época, también se narran en la película, que tardó tres años en terminarse.
Debido a ese retraso, curiosamente, el filme llega al público el mismo año en que se conmemoran 100 años del muralismo mexicano, lo cual resulta casi un acto de justicia histórica para quien fuera marginada de este movimiento, en uno de los episodios más duros de su carrera.
Fue en 1945, cuando el Jefe del Departamento del Distrito Federal, Javier Rojo Gómez, canceló el contrato para que Izquierdo hiciera un mural que reflejara la evolución y progreso de la Ciudad de México en uno de los muros del Palacio del Ayuntamiento. Esto a partir de que Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros afirmaran que ella no tenía la experiencia ni la capacidad para realizar una obra de tal envergadura.
«Diegoargumentó que María no tenía el dominio técnico para pintar unos murales de esa magnitud», reitera Santander sobre el hecho, cuya reacción emotivo-nerviosa ocasionaría a la pintora una hemiplejía -parálisis en la mitad del cuerpo-, con la que vivió durante una década hasta su muerte a los 53 años a causa de una embolia.
«Ahí fue una cosa que, al final del día, termina uno pensando definitivamente en la misoginia, no sólo en la de Diego y la de Siqueiros, sino del ambiente que había en México, y que de alguna manera lo sigue habiendo«, agrega el autor y cineasta, quien asegura que el fuerte componente de género en la película no fue algo planeado, sino que se dio orgánicamente.
Con todo y parálisis,Izquierdo, la primera artista mexicana en exponer su trabajo en Nueva York, continuó pintando. Realizó cerca de 25 cuadros sosteniendo su mano derecha, inmovilizada, con la izquierda, tal como fue plasmada en su estatua en Jalisco, donde sus restos permanecen en la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, lo cual tampoco estuvo desprovisto de polémica.
Después de proyectarse en Morelia y por televisión nacional, María Izquierdo: Mujer y artista se presentará en España, en ciudades como Valencia, Madrid y Córdoba, adelanta Santander, quien anteriormente ha hecho películas sobre figuras como Juan José Arreola o Francisco Toledo, y ahora tiene la mirada puesta en José Alfredo Jiménez.
«Ando viendo eso, pero va a ser una cuesta difícil. Primero, por los dineros, que no hay en ningún lado, y luego, pues a ver cómo se puede manejar lo de los derechos», señala el cineasta.
Y exaltan singularidad de su lenguaje
En el 120 aniversario del nacimiento de María Izquierdo, el Museo de Arte Moderno evocó a María Izquierdo con una conferencia a cargo de Luis Martín Lozano, investigador y curador, quien la recordó como la primera mujer mexicana cuya obra se expuso y se cotizó en el extranjero.
Además, fue pionera al ingresar a los acervos nacionales.
«Su propuesta se distinguía de las Escuelas de Pintura al Aire Libre, del movimiento proarte mexicano, del movimiento estridentista, del método de Best Maugard, del movimiento muralista», recordó Lozano.
«Ella tuvo una línea singular dentro de un lenguaje de modernidad en las artes plásticas».
La conferencia se realizó en el marco del ciclo de charlas que la Red de Museos del INBA realiza en el contexto de las celebraciones por los 100 años del Muralismo Mexicano.